...

...
Pincha en la imagen para acceder a la revista.

17 de enero de 2015

"Diario de una rubia" de Alejandro Pérez García



     Estimados socios y simpatizantes de EnR, acabo de terminar de leer el último libro de nuestro compañero Alejandro Pérez García, al que todos conocéis sobradamente, en persona, a través de sus blog´s o por su infatigable actividad en pro de nuestra asociación, donde siempre ha ocupado cargos de la mayor importancia.
     “Diario de una rubia” es su título y, más o menos, la mayoría sabrá ya de él por haberlo leído o bien a través de las críticas literarias que otros han vertido en diversos medios desde su publicación.
       Pues bien, no voy a desarrollar aquí un nueva ponencia técnica sobre la obra, cuando ya otros mucho mejor preparados que yo lo han hecho con anterioridad, sino simplemente declarar mi parecer como ordinario lector.
     Sencillamente me ha encantado, vamos que le doy un sobresaliente. Me ha parecido entretenida, amena, tierna, sentimental, instructiva y magistralmente escrita.
     Me decía el propio autor, hombre humilde y de buena ley, como es de dominio público, que su novela no aportaba nada nuevo a la literatura. Y yo le contesté, más o menos, ¿que qué tenía que aportar además de la enorme maestría que ya contiene? A estas alturas del devenir humano, ¿vamos a descubrir el verbo al cuadrado o el sintagma nominal logarítmico?
     Disculpad la broma, pero es que lo que me importa como lector, a mí por lo menos, que no me siento en un sillón de la Real Academia ni investigo las conexiones neuronales que propician el lenguaje humano, es que me llegue perfectamente su contenido, sin interferencias a causa de “bellos” experimentos, que su autor me haga emocionar o al menos estar pendiente del hilo argumental, que cada día que cojo el tren con el ejemplar bajo el brazo, esté deseando engancharlo por donde lo dejé, para reanudar su lectura y que se me pase de la manera más agradable el rato obligado de estancia en el transporte público para llegar al condenado trabajo. Sospecho que, seguramente, de haber sido un texto “literariamente revolucionario” y repleto de pretenciosa prosa poética, habría cerrado el libro sin terminarlo, simplemente me habría cansado tanta sublimidad. Entre otras cosas porque para captar su significado habría necesitado encontrarme en un espacio menos "contaminado".
     Entendedme por favor. Valoro un montón el esfuerzo de los poetas por convertir el lenguaje en belleza en estado puro, me gusta deleitarme con textos en prosa de grandes genios de la escritura o de otros compañeros, de EnR por ejemplo, que escriben con tan depurada técnica que nos hacen gozar con las etéreas estructuras sintácticas de sus relatos, pero también me gusta disfrutar de un estilo más llano y directo como el de Alejandro, según mi opinión uno de los mejores prosistas de nuestra asociación.
     Por otro lado, su lectura ha provocado en mí importantes reflexiones sobre el universo que el autor nos describe con tanto acierto por haberlo vivido de primera mano, y que yo nunca me había parado a considerar, el de los empleados de la banca.
     He descubierto que esas personas aparentemente antipáticas sentadas al otro lado de las mesas del llamado, por lo leído, “patio de operaciones” o del mostrador de caja tras los cristales de seguridad, esas que nos tratan con tanta prepotencia, tal como si el dinero sobre el que vamos a tratar no nos perteneciera a partir del instante que lo depositamos en la entidad, no son los cómplices de malvados e inhumanos banqueros sino pobres y honrados trabajadores presionados por sus patronos para rendir al máximo de su capacidad, o de lo contrario quedarse en la calle sin ningún miramiento.
     Pues por mi parte únicamente me queda por decir que lo recomiendo a cualquier persona que quiera conocer, de una manera jovial y placentera, todo lo que debiéramos saber sobre el día a día de una sucursal bancaria.
     Enhorabuena, Alejandro por tu libro, y gracias por el rato de disfrute que me has proporcionado.

...