...

...
Pincha en la imagen para acceder a la revista.

4 de enero de 2015

"Soba na soba - Envíos Afganos"


       “Soba Na Soba - Envíos Afganos”, de Juan Bustamante, es uno de esos libros que siembra en el lector la afición a la lectura de por vida. Lo pone en las librerías Ediciones Fuente de la Fama, Valladolid. Y es un texto de primera línea, casi tan ameno como divertido, entrañable, didáctico, de profundo calado empático, uno de esas raras obras literarias que transforman al lector: nadie será ya el mismo después de leerlo. Estos correos electrónicos de un soldado en Afganistán - cartas privadas a amigos y conocidos, válvula de escape cuando cae la noche y se cierra una larga jornada de duro trabajo, España a lo lejos, como fondo de paisaje -
te llevan por la calle de la facilidad, de una página a otra, y a otra, y a otra, y que cuando vislumbras que estás llegando el fin, de repente, sientes que no quieres que se acabe nunca. Más allá del punto y final se alza la pregunta del millón, como un suspiro colgado a secar: ¿Y después de esto qué leo yo?
       A mí me gusta el sillón de la lectura, hacerlo pausadamente, con un bolígrafo en la mano, tomando notas: ¿se ve, no, en la foto ajunta, abajo a la derecha? Hace ya mucho tiempo que dejé de leer para entretenerme, para pasar el rato, deformación artística, que no profesional pues no lo soy, de quien aspira a escribir algo decente. Yo leo para aprender, para irme llenando de humanidad, si eso es posible. Y he aquí un libro con esas característica. 
       En la página cuarenta llego a la frase que subrayó Paco Santana en el acto de presentación del libro en Madrid - Paco Santana fue uno de sus presentadores y responsable de la portada del libro - ; llego a “El tiempo lo mido en crema facial”. A mí, como a Paco, esta frase nos parece todo un acierto. Lo es porque indirectamente nos está diciendo que la misión es sólo por un tiempo, el tiempo que tarda un tarro de crema facial en consumirse; y no sólo eso, nos dice también que el tiempo se estira y se encoje a discreción, tal que la crema, que hoy nos ponemos y mañana no. Hay mucha tela más detrás de esta frase que dejamos al discernimiento del lector.
       En la cuarenta y cuatro, hablando del general afgano con el que le toca lidiar todos los días escribe: “Lo que no sé es si esta modernidad le llevará a continuar su carrera ascendente… o descendente. Imagino que pasará como en España, que la innovación está severamente penada”. Ya es significativa, en cualquier contesto, la afirmación de que la innovación está severamente penada; más, aquí, en un entorno militar en el que la principal hazaña es obedecer, el principal valor seguir las instrucciones al pie de la letra. Y en la cuarenta y cinco juega a crear palabras y nos regala el “besoabrazo”. Tanto me gusta esta palabreja que la he empezado a utilizar en mis correos electrónicos y está causando furor.
       En la cincuenta y tres nos lleva hasta su bautismo de fuego - “… seguían disparando unas granadas que sonaban como demonios. Creo que es el sonido lo que más se queda grabado…” -, porque en esta misión de instrucción, en cualquier misión en zona de guerra, no sólo hay días claros, los hay nublados, y con lluvia, y hay que mojarse. Y nadie nunca lo sabrá más allá de quienes lo viven. Ya se sabe que la primera víctima en una guerra es la verdad. Y en la cincuenta y seis que “… lo bueno de probar lo duro, es que el resto te parece blando”. ¡Qué gran verdad, esta frase y todo este libro!
      En la sesenta y uno plantea el problema de la tensión diaria y del no esparcimiento a la usanza de nuestra patria. Y lo cuenta desde la ironía, tan difícil en un texto escrito – “Salir a Qala i Naw de copas no parece opción y ligar con algo que va debajo de un burqa y posiblemente no puede responder a un <<¿estudias o trabajas? >>, es tanto un reto como una lotería. Dicho esto, no es tan extraño que derrapen un poco con mis <<tenientas>>, y en otro campos también.” -. Pensar esto ya dice mucho de la manera de ser de quien luego es capaz también de escribirlo. Esto es empatía pura, empatía diseminada en todo el libro y en todas las direcciones, hacia abajo en el mando, hacia arriba en el mando, y hacia el mundo exterior, hacia los nativos afganos, no sólo los del lado español, también los del lado talibán. Tanto así que la sesenta y dos llega a escribir: “… aquí cada persona tiene una historia detrás que minimiza cualquiera de nuestras <<tragedias >> y las transforma en comedias. Pérdidas de familiares, distanciamiento, confiscación de bienes, injusticias y tropelías… a mí me duele un poco la espalda.”
      Del 14 de Enero en adelante os lo dejo a vosotros, lectores. A partir de la página sesenta y cinco, con las bases de lo que se cuenta perfectamente asentadas, comienzan las magistrales páginas de este libro. Emoción, asombro, disparate, humorada… no os lo perdáis. Os pongo algunos ejemplos, para animaros:
      - La mayor parte de las mujeres reaccionan girándose cuando te ven y se tapan su pecaminosa cara con el velo por si… no sé, por si se cruzan con tu mirada supongo.
      - Se quedan mirando a la cámara – fotográfica -, la penetran, y parece que les fotografían el alma… Se quedan con una apariencia de paz absoluta. Para compensar tanto arte yo sacaba la cámara de mi móvil y he hecho unas fotos que se podrían tirar al río de Qala y Naw si fueran tangibles.
       - Dicen estos mis genios, que << hay que evitar los tiros sin orden y no necesarios, especialmente los de artillería >>; advierten además de los peligros de la operación , entre los que se encuentran << el hambre, la sed, la lluvia, la nieve e inundaciones >>.
de izquierda a derecha:
Francesc Santana, presentador y autor de portada e ilustraciones del  libro
Juan Bustamanete, autor del libro.
Julio Martínez García, editor del libro. 
     A modo de broche de cierre quiero reiterarme en la recomendación de la lectura de este libro que va más allá de los informes oficiales de misiones de nuestros militares en misiones internacionales y que entra de lleno en la intrahistoria, en lo que no se cuenta nunca, en la otra realidad. Os dejo con las palabras que el propio autor dijo - PINCHA AQUÍ - en la presentación del libro ya citada, realizada el pasado jueves 23 de octubre de 2014 en la Casa del Lector del antiguo Matadero de Madrid, hoy biblioteca y centro cultural puntero de la capital de España.


...