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18 de febrero de 2015

Insomnio



I.

Anoche me ganó la batalla el insomnio y me dio miedo volver a ser vulnerable y el horizonte y la espera y entonces tu mano en mi cintura y el beso susurrado en mi oído y la cama y el deseo y el roce de los cuerpos … mas estoy aquí donde nada ha ocurrido hasta que me duerma y me regales la noche.


II.


Quiero tensar la noche, cerrar tu boca a besos, acoplar tu respiración a la mía.

Que nuestras manos sean maraña de dedos, enredo de caricias fugaces y hacerme un ovillo a tu lado mientras me tejes la vida con una madeja de sueños.


III.


Me gusta el laberinto movedizo de las líneas de tu mano, hundirme en ellas.

Tu mano, que me tornó niña y amante, que descorrió velos antiguos de urgencias retenidas. Tu mano me hizo preguntar que si eso siento con su simple roce en la mía qué sería si se pasease sobre mi cuerpo.

Creo que te preguntaste lo mismo, mi mano temblaba y la tuya no estaba firme.


IV.


Te pienso y se pierden las sombras entre luces, aprieto fuerte los párpados para que no se escape el brillo de la mirada y te fugues por ella.

Siento que se comprime el mundo en la garganta y un chispazo recorre mi médula, se enrarece el aire, dejo que las sensaciones se deslicen, me inunden, que venga el amanecer y se haga realidad la verdad entre los lienzos de mi almohada.

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