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7 de febrero de 2015

Pinocho la realidad tras el cuento

  Automata en el Smithsonian
Institute de Washington
obra de Juanelo.




    La posible conexión Hispanica.


       En 1883 se publicó un libro en Italia bajo el titulo “Storia di un Burattini” mundialmente conocido como “El cuento de Pinocho”. Su autor Carlo Lorenzo Fillipo Giovani Lorenzini aparecía con el seudónimo de Carlo Collodi.
       El escrito italiano tuvo acceso a una historia secreta solo conocida por iniciados como él .
       En prohibidas bibliotecas de Florencia Carlo pudo conocer la vida de Gianello Torriani . El joven periodista italiano cambió este nombre por el de Gepetto. Así comenzó la novela Pinocho adaptando unos hechos que muchos creen irreales.



Gianello Torriani
       Gianello fué un gran sabio. Este alquimista y mago nació en la ciudad Italiana de Cremona. Su talento caló hondo en el Emperador Carlo V. Así fue como el Rey lo trajo a España para modernizar ese miserable país. Aquí fue más conocido como Juanelo Turriano.
       Gracias a su ingenio se irrigaron grandes extensiones y se realizaron obras que dejaban a los inventos de Leonardo da Vinci a la altura de juguetes. Pero Giovanni también se divertía fabricando relojes y objetos para entretener al emperador. Algunas de estas joyas, milagrosamente, aún se conservan. Complejos autómatas con miles de piezas han llegado a nuestros días como pequeñas muestras de aquel genio universal. Objetos fabulosos que parecen estar fuera de su época y oficialmente son atribuidos a Gianello Torriani.

Fraile que anda mueve la boca y se santigua del siglo XV

Situacion donde se encontraba el ingenio de Juanelo
       En Toledo a este hombre se le apodó como Juanelo. Allí fue donde consiguió construir una maquina maravillosa que elevaba el agua del río Tajo al Alcazar. Empeñó todo su dinero con la condición de que si conseguía esto, que todos creían imposible, la ciudad le recompensaría. Pero no se cumplió esa promesa y pese a que la maquinaria funcionó mejor de lo previsto Guepetto- Juanelo no recibió lo acordado.

Esquema del artefacto de Juanelo
       El genial ingeniero acabó en la más completa de las miserias. Demasiado famoso y conocido como para pedir por las callejas de aquella ciudad castellana. Su mecenas Carlos V había muerto y el impulso modernizador había terminado. Con sus últimos recursos Juanelo construyó su obra maestra un autómata que se situaba en una estrecha y transitada calle pidiendo una limosna. Por la falta de recursos la mayor parte lo fabricó de humilde madera. Cuando una moneda caía en la boca Pinocho realizaba una reverencia. Por las noches el sabio Juanelo recogía el fruto de aquella maquina que hacia lo que el sabio no se atrevía a hacer personalmente… mendigar.

Pinocho español
       Aquel hombre de palo desató el temor de los retrógrados e incultos hombres de fe. Creyeron que el nigromante había conseguido insuflar vida a un objeto mecánico. Tanto Pinocho como el hombre de palo acabaron destruidos. En la novela de Carlo Collodi es quemado y en las leyendas de Toledo este autómata prodigioso acabó ahorcado.
       Solamente en la edulcorada película de Disney aquel ser hecho de madera consiguió convertirse en un niño de carne y hueso. Gepetto-Juanelo murió en un lúgubre rincón de Toledo en 1585. A su muerte extraños personajes con acento Italiano acudieron a recoger todos sus documentos e investigaciones. La hermandad a la que perteneció no permitiría que aquello desapareciese. Así es como entraron a formar parte de secretas bibliotecas Florentinas donde muchos años después un escritor encontró la inspiración para crear una de las novelas más leídas y traducidas del mundo. Un icono cultural que alaba la verdad frente a la mentira y representa la imagen de que todos somos un trozo de madera que debe transformarse desde la infancia para llegar a ser una persona completa.

Gepetto con pinocho
       Cientos de personas pasan a diario por la concurrida “calle del hombre de palo” en el casco antiguo toledano y millones de niños en el mundo conocen a Pinocho quizás la obra más duradera del genio olvidado Juanelo.
Calle de Toledo en honor a este objeto
        Puede que sean, solamente, arriesgadas suposiciones mías pero no deja de ser bonito pensarlo.




Fuentes:






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