Siempre la vida... en la voz de su autor.

23 de marzo de 2016

La Relación de Pareja Machado & Guiomar

Extraída de Google
Pedro Guilló Fernández
       Pedro Guilló Fernández es médico psiquiatra y psicoterapeuta, miembro fundador de la European Therapy Family Association, presidente de honor de la Asociación Española de Psicoterapia Dinámica y de los Sistemas Humanos, miembro de Honor de la Asociación Andaluza de Terapia Familiar. Ex profesor de la U.C.M



       Pilar Valderrama Alday y Antonio Machado Ruiz, se encontraron por vez primera en el salón de recibir del Hotel Comercio de Segovia, la noche del 2 de junio de 1928. Horas antes de la entrevista, Pilar le había hecho llegar, por un botones del Hotel, la tarjeta de presentación de una amiga común,- la hermana del actor Ricardo Calvo,- a su pensión de la calle de los Desamparados. Años después describirá Pilar sus impresiones con estas palabras : "ante mí estaba el poeta tan admirado; con su desaliño sí, pero con un rostro bondadosísimo, una frente ancha y luminosa, una cabeza, en fin, admirable, sobre un cuerpo alto, desgarbado y poco atractivo".

       Antonio vería ante él una mujer de 39 años, bien formada, vestida con elegante sencillez, adornada de alguna joya discreta y cara; su cabello peinado en media luna, enmarcaba un rostro adenoideo que cobra intensidad a la altura de los ojos, donde el rimel destaca una disimulada melancolía que encubre la insolencia de su bizquera, dándoles el aspecto de un místico extravío de andar por casa. La entrevista fue breve; en la memoria de Pilar, aquella noche Antonio quedó como embelesado, "pues no cesaba de mirarme y apenas habló para decirme cuanto lamentaba estar tan ocupado con los exámenes, que le impedirían acompañarme y atenderme como seria su deseo". Pilar insistió en invitarle a cenar la noche siguiente, y él, finalmente, aceptó. La noche de la festividad de Santa Clotilde y San Pergentino mártir, volvieron a verse en el destartalado comedor del Hotel, y luego, aprovechando la noche del incipiente verano, caminaron por las calles de Segovia hacia El Alcázar. Durante el paseo ella le hizo una aproximación de la amarga razón de su estancia en aquélla ciudad, aunque nunca le declaró los motivos reales. Según el relato de Pilar, Antonio quedó impresionado y preocupado. Le pidió sus señas para enviarle un ejemplar dedicado de sus Poesías Completas. Ella prometió hacerlo a su vuelta a Madrid, transcurrido el verano... En el escasamente tibio aire del junio segoviano, quedó flotando la promesa de un próximo encuentro... Años después, preguntada Dª Luisa Torrego, patrona de D. Antonio en la pensión de la calle de los Desamparados, por sus evocaciones de aquella noche, recordó que efectivamente, le había visto salir para cenar con una señora: pero sólo le comentó que había pedido perdices y le habían sentado fatal. Comienza así una de las más originales ligazones sentimentales de la historia literaria y política de España, que un intento de síntesis anticipada, podríamos diagnosticar como adulterio metafísico pseudo terapéutico. Ligazón en el que la maraña del tiempo y la política pondrán un toque esperpéntico haciendo del protagonista masculino, uno de los poetas mártires de la España Republicana, y de la otra, la esposa de un presunto fascista que colaboró activamente desde los primeros momentos en la rebelión militar que engendrara la Guerra Civil. 
       Por sus memorias conocemos que Pilar Valderrama, había nacido en Madrid el año del IV Centenario del Descubrimiento de América. Su padre, Francisco Valderrama, santurceño de nacimiento y terrateniente en Montilla, joven abogado y Diputado Liberal en Cortes, acababa de recibir el nombramiento de Gobernador de Zaragoza. La madre, Ernestina Alday de la Pedrera, hija de acomodados propietarios santanderinos, había recibido una esmerada educación en un pensionado para señoritas de la Suiza francófona. Tanto se había impregnado del acento francés en el tiempo trascurrido en las tierras de Guillermo Tell, que sus vecinas, dada la dificultad que tenía en el dominio del castellano, la llamaban "la alemana ". Pilar fue el cuarto fruto del matrimonio y vino a llenar el hueco dejado por sus dos predecesores, Joaquina y Julián, muertos al cumplir el año de edad. Quizás para preservarla del mismo fin cruel - o para celebrar el recién flamante nombramiento político del padre - fue presentada a la Santísima Virgen del Pilar, cubierta con su Sacratísimo Manto, y bautizada bajo su Santa advocación imponiéndole su divino nombre a los 40 días de su nacimiento. Algunos años más tarde, dos varones completaban la familia de los Excelentísimos Señores Valderrama Alday. En sus memorias, "G", achaca al celo por el trabajo, los trastornos nerviosos que empezaron a perturbar a su padre pocos años después y que le llevaron a la consulta del Dr. Esquerdo: el eminente frenópata prescribió una cura de absoluto reposo: con este fin, la familia toma el camino de sus tierras cordobesas. Pero el cambio de lugar no dio los resultados apetecidos. La salud mental de Don. Francisco terminó por quebrantarse definitivamente. Invadido por la tristeza, una amnesia progresiva le hizo no reconocer a sus más íntimos y poco a poco se sumió en un profundo autismo, en el que se apagó definitivamente a los 39 años de edad. La muerte del padre ocurrida a sus 6 años de edad, quedó gravada en su memoria infantil para siempre, "con mayor nitidez que otros episodios dolorosos ocurridos años después". Lo cierto es que en sus memorias, escritas casi setenta años más tarde, Pilar fue capaz de escribir, sin tomarse la molestia de caer en la cuenta de la sobrevaloración emocional que con tal afirmación hacía: " El entrañable cariño y compenetración que sentía por él provenía de la afinidad de nuestros temperamentos”. Para dar más fuerza a la creencia de su identidad con la figura paterna, recuerda que quienes le trataron comunicaron a Pilar que según crecía se iba pareciendo a él en carácter y fisonomía... Quedó el padre enterrado en la Iglesia de San Francisco Solano,- santo mártir misionero en las misiones del Nuevo Mundo, oriundo del pueblo cordobés de Montilla,- en la capilla familiar que preside la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Algún tiempo después, la familia se traslada a Madrid. Es entonces cuando Dª Ernestina, acogiendo las ideas de un familiar, decide velar por la salud espiritual de su pequeña Pilar, y la interna en el Colegio del Corazón de Jesús de Chamartín de la Rosa. Pilar entró en él triste y resignada; pero no lamentó los frutos de aquél prematuro encierro: aunque algún psicólogo moderno, basándose en que un hecho semejante, coloca al niño de corta edad en un sentimiento de indefensión y abandono, que le incapacita para superar el duelo de la imagen paterna y la separación de la madre: y lo ubica entre los hechos de violencia familiar, que él caracteriza como "El asesinato del alma infantil". Sin embargo, la capacidad de negación de Pilar, ya era por entonces notable. Veintinueve años más tarde, publicará un poema donde evoca las características de su personalidad de aquella época y la influencia que el internado tuvo en una niña de tan corta edad. "Cuando yo era niña - niña ya crecida - me llamaban rara, porque con las otras niñas, mis amigas, apenas jugaba.... Cuando en las iglesias con ellas entraba y en vez de rezar "Padrenuestros" y "Salves" como quien recita lección rutinaria (...). Ellas por lo bajo, juzgándome impía, llamabanme rara. No eran solamente las niñas aquellas las que de tal modo me calificaban; personas mayores, personas sensatas también repetían la misma palabra... Si en aquellos tiempos, cuando yo era niña, así me llamaban, ahora que aquel rayo de Sol es tan grande, tan grande.. tan grande.. que no cabe en toda mi alma... que‚ dirían de mí los que entonces llamaban me rara!". A los 14 años, tras siete años de encierro junto a las Damas del Corazón de Jesús, decide la madre sacarla del internado a consecuencia de su próxima boda con un primo lejano, viudo y padre de tres criaturas insolentes. Entre ellos Lorenzo, el mayor, que sin conocerla ya había puesto sus querencias en ella para unirse en Santo Matrimonio, se dedica, tras apenas sorber Pilar los primeros aires de libertad, a espantar a los pretendientes que pasean la entrada de su chalet de la calle del Tutor en el moderno barrio de Argüelles. La conducta irregular del padrastro y la vida disipada de sus nuevos hermanos le causan indecibles amarguras que guarda en la intimidad de su corazón "pues por no ver padecer más a mi madre jamás se los contaba”. El ambiente del nuevo hogar causa el éxodo de los dos hijos varones del primer matrimonio. Fernando, el mayor, se va a Santander y Francisco se decide por regresar a la hacienda que la familia posee en Montilla. Ella, en la soledad que supone la falta de proximidad de su madre, alivia sus tristezas aplicándose a las clases de canto y a la literatura: practica el francés‚ y emprende con sus padres algún viaje a Paris, Lourdes y Roma. En la Ciudad Eterna asiste a una audiencia con el Papa Pió X, de donde vuelve totalmente edificada. Una novedad va a cambiar el sesgo de su vida. Su hermano Fernando retorna a Madrid para tratar de finalizar sus estudios, y contraer matrimonio con una joven santanderina. La pareja se instala en un piso de la calle Marqués de Urquijo esquina al recién inaugurado Paseo del Pintor Rosales. El domicilio de los recién casados es frecuentado por otro estudiante de la Escuela de Ingenieros Industriales, Rafael Martínez Romarate, 27 años, palentino, educado por los Padres Jesuitas en el internado de Carrión de los Condes; y en el nuevo hogar de sus hermanos, le conoce Pilar cuando acude a visitar a su primera sobrina. De Rafael nos deja Pilar en su diario póstumo, las siguientes señas de identidad: "Era guapo e inteligente, de familia castellana, seria y acomodada, lo cual colmaba las ilusiones de una joven llena del candor propio de las muchachas de entonces". Rafael comprendió el sufrimiento que le deparaba su ambiente hogareño, y deseando liberarla de la situación familiar, le propone un rápido casamiento, sin más tiempo de relaciones que el de hacer los preparativos del matrimonio. A los 19 años emprende ilusionada la luna de miel por Granada, Montreux, Ginebra, Lucerna, Zurich, Lausane y París donde pasan casi dos meses y allí celebran el "Quatorce Juillet". Un destino caprichoso la hace coincidir, aunque solo sea geográficamente con un tal Antonio Machado, que también recién casado, y lejos de celebraciones, busca entre la alegría alcohólica de la multitud, un médico para Leonor, su esposa adolescente. que ha empezado a escupir sangre. El calor de los últimos días de agosto obliga a Pilar y Rafael a abandonar París y bajar hacia el sur, a refrescarse en las playas de Niza y Montecarlo, antes de encontrarse con su suegra, en la finca que posee en Palencia: " donde los campos agostados mostraban las pajas segadas de lo que fueron ondulante y doradas espigas". Para montar su nuevo hogar sigue prefiriendo el barrio de Argüelles; la pareja se instala en una casa de Marqués de Urquijo, esquina al paseo del Pintor Rosales, con 10 balcones a la calle y 300 pesetas de alquiler mensual: curiosamente el mismo edificio que años después, durante la Guerra Civil, van a ocupar la pareja de Rafael Alberti y Maria Teresa León. pierde a su primera hija. Poco después recibirá la noticia del fallecimiento de su hermano Francisco, en Montilla, de un quiste hidatídico que le contagia su perro favorito al que permitía compartir la comida de su propio plato: a él dedicaría dos poemas "El muerto querido" y "La canción del hermano bueno". "El hermano bueno partió hacia las nubes.. ¨Sabrá ya del cielo y de los querubes. El hermano bueno que me acompañaba y que cuando niño, conmigo jugaba?" En aquél piso nacerían otros tres hijos a los que atiende personalmente "aunque tenia un servicio bueno". Sus ocupaciones de ama de casa y las visitas a su madre, que ha vuelto a enviudar, no la impiden mantener un espacio propio donde dedicarse a la creación poética; "buscando aliviar mis depresivos estados de animo empecé‚ a escribir poesías, en las que volcaba mis íntimas melancolías como una evasión del espíritu". Pilar achaca esta tristeza básica al comportamiento distante de su marido; "Rafael resultó ser un hombre inteligente en extremo, de gustos refinados y amante de la cultura y el arte, pero frío en el trato familiar conmigo y con los hijos: nunca le v¡ acariciarlos y tomarlos en brazos; ni besarlos tan siquiera". El desapego del marido le hace componer sus poemas en secreto, temiendo su reacción. Aprovecha la vida cultural que se despliega en torno al hogar de su cuñada, casada con el escultor Victorio Macho, para conocer a músicos y escritores del momento y para leer algunas de sus cosas en las veladas. Si la insisten, no tiene inconveniente en cantar con su entonada voz de mezo soprano. Pero la principal preocupación es la salud de sus hijos, que llega a ser fuente de inspiración poética, cuándo se tuerce: "Manitas del niño enfermo, que os habéis ido secando. Parecéis hechas de cera, y temo, al acariciaros, que os derritáis gota a gota; o que el polvillo irisado que pierden las mariposas cuando sus alas rozamos, se desprenda de vosotras, maripositas de raso. Y quedéis transidas, yertas, como capullos tronchados". Por entonces el Ayuntamiento de Madrid completa la Urbanización de la Montaña del Príncipe Pió, prolongando el Paseo de Rosales desde la calle del Marqués de Urquijo al Paseo de Moret, plantando el Parque del Oeste, para ornato de Madrid. En los nuevos terrenos ganados para la ciudad, ha invertido su suegra las ganancias de las cosechas de su finca palentina del Carrascal, comprando algunos solares, y en uno de ellos con el dinero de la dote de Pilar, se propone Rafael construir un hotelito de tres plantas con una gran terraza desde donde contemplar el Guadarrama. Aprovechando los gruesos arboles de la parcela para trazar un jardín donde los niños pueden jugar sin exponerse a los peligros de la calle. La Montaña del Príncipe Pío se extendía desde las márgenes del río Manzanares a lo que hoy es la calle de la Princesa. En ella existía un profuso arbolado. Una acacia es el árbol preferido de Pilar y la inmortaliza en su segundo libro de poesía. "Anochece... en el jardín solo suenan mis pisadas que se acercan a la acacia (...).¡ Y en esta noche tan pura, en esta noche tan clara !, juntos suben el aroma de la flor y el aroma de mi alma” . En 1923 aparece su primer libro de poesías editado, y a pesar de sus afirmaciones de que escribe a hurtadillas del esposo, tiene la cubierta diseñada por su cuñado, el escultor Victorio Macho e ilustraciones de su propio marido… Tras un nuevo viaje a Italia, donde “siente más que nunca la emoción del arte y la frialdad de Rafael,” Vuelve al refugio de sus versos: "Huerto Cerrado" queda concluido a finales de 1927 y se publica al principio del año siguiente, siendo elogiado por numerosos críticos. Pilar hace llegar un ejemplar a su poeta más admirado, Don Antonio Machado, que acaba de ser elegido Miembro de la Real Academia. El poeta no la contesta. Tras la publicación del primer libro de poesías, como si de un parto se tratara, padeció Pilar un dolorosísimo cólico nefrítico por el que hubo de marchar a tomar las aguas de Alzola. El suceso acaecido tras la publicación de su segunda obra fue peor: una tarde de marzo, tras escuchar a Ramón Gómez de la Serna conferenciar sobre Goya, en el Liceum Club Femenino de la calle de Las Infantas, el chofer de su suegra, que había venido a recogerla, le comunica que su marido la requiere con urgente gravedad por tener que tratar con ella algo de la mayor importancia. Poco después de llegar a casa aparece Rafael, demudado y tembloroso y la comunica, venciendo las dificultades de la emoción que le embargaba, "que una muchacha con la que mantenla relaciones amorosas desde hace varios años, había puesto fin a su vida, arrojándose por el balcón de una casa de la calle de Alcalá ". Pilar define así su reacción: "el golpe fue de los que dan en pleno corazón, partiéndolo, triturándolo, dejándole sangrante en tan amargo despertar. Comprendí el por qué‚ de su desvío hacia mí y sentí como si mi vida se quedase truncada, sin meta ni destino". Su primer impulso fue encontrar una forma de escapar de la situación que presentaba abruptamente su cónyuge. Pues Rafael, que tras tanto tiempo de parecer ignorarla, se volcaba en ella buscándola como confidente, tal vez como cómplice y sin duda como refugio. Pero ella no podía soportar su presencia. Por otra parte, sentía el temor de que su estado emocional fuera detectado por sus hijos o su madre... En un principio venció el impulso de huir la situación, pero la tensión que soportaba la determinó a hacer una escapada a Segovia; pero allí el mes de marzo era desapacible, lluvioso y el hotel frío y destartalado: temió enfermar, y tras unos días de vacilación, volvió al hogar. De donde, para su fortuna, faltaba su marido que se había ido acompañando a su madre en su acostumbrada visita anual al Balneario de Clermond - Ferrand, para tomar sus salutíferas aguas ferruginosas. En vano Pilar trató de sobreponerse; sin apetito y sin sueño fue presa del más completo desánimo, a pesar de los cuidados del Dr. Gregorio Marañón. El regreso de su marido - nos cuenta - no hizo sino constatar el abismo que se había abierto entre los dos. El volvió a sus ocupaciones habituales y su vida social... Ella se sen tía como en una cárcel: el sol de junio la hizo pensar de nuevo en el románico segoviano, y allí se encamina con una tarjeta de presentación de la preceptora de sus hijos, amiga del profesor de lenguas vivas, y ya Real Académico, Don Antonio Machado.
       No parece que tras la cena de la noche del tres de junio, se produjera ningún flechazo entre Antonio y Pilar: Antonio volvió a Madrid a aprovechar sus vacaciones del Instituto de segunda enseñanza segoviano, para trabajar con su hermano Manuel en el drama “Las Adelfas”, que estrenará en octubre en el Teatro Centro; ella se reunió en el pueblo serrano de San Rafael con su familia, a pasar el verano en la casa que solían alquilar a D. Ramón Menéndez Pidal. A su vuelta a Madrid, meses después, coincidió con el poeta en el estreno teatral . Poco tiempo después, a la salida de la nueva edición de las Poesías Completas, ella le envía una nota con sus señas y él contesta con el ejemplar firmado, una fotografía dedicada y una carta donde le expresa "la profunda impresión que le había producido mi tristeza y que si algún consuelo podría proporcionarme su amistad, me la ofrecía sinceramente, rogándome que permitiera verme de nuevo cuando y cómo quisiera". Pilar acepta y comienzan algunas entrevistas en los antiguos jardines que hoy ocupa el Palacete de la Moncloa, que poco después fueron desapareciendo por las obras de la Ciudad Universitaria. En aquéllas entrevistas, una a la semana, Machado apenas le habla, limitándose a escucharla y mirarla; es en las cartas, que el Poeta envía - cumpliendo las ordenes estrictas de Pilar - secretamente a una íntima amiga, por el correo privado de La Continental y en doble sobre lacrado, es donde Machado se atreve a expresarla su amor. Pero no siempre debió estar en la intención de Machado un amor místico, porque Pilar explicitó pronto los límites de esa amistad singular: "Como yo no podía continuar en una situación equivoca con él, le hablé claramente, diciéndole que, dadas mis circunstancias, por fidelidad a mis creencias, a mis hijos y a mí misma, no podía ofrecerle más que una amistad sincera, un afecto limpio y espiritual, y que de no ser respetadas estas condiciones por él, no volveríamos a vernos". "Con tal de verte, lo que sea", aceptó el Poeta. Y en esa unión, nos confiesa Pilar que ella encontró, " la ilusión del enamorado, la comprensión del amigo, la elevación del poeta... El sin embargo, tuvo la tortura de la barrera que nos separaba". Y añade: " aunque espiritualmente para ambos, qué unión de pensamientos, qué compenetración de nuestras almas ! ". Que esa amistad quedara en los limites de la espiritualidad, parece que fue una de las principales obsesiones de Doña Pilar; y no solo que lo fuera, sino que lo pareciera. Pilar afirma que al llegar los fríos del invierno buscaron refugio en un discreto, pero glacial café‚ del Barrio de los Cuatro Caminos, y que fuera de allí, en ninguna parte se entrevistaron. Ella llegó a prohibirle que paseara frente a su chalet‚ del Paseo de Rosales, para evitar la mínima sospecha. " Tan sólo un día - recuerda - encontré el salón del café lleno de gente que celebraba una boda. El camarero me hizo subir por una escalera, y en una salita del primer piso me esperaba Antonio. Como aquella situación se prestaba a un equívoco que no era de mi agrado, ni siquiera me senté. Antonio me rogó que me quedara tan sólo unos momentos, pero no lo hice y me marché". Machado, ya figura de primer rango en el panorama literario y político madrileño, no fue invitado ni una sola vez a las veladas literarias que se celebraban en casa de Pilar, propiciadas por su esposo, donde se llegó a estrenar entre otras, "El Príncipe que todo lo aprendió en los libros ", de Jacinto Benavente y era frecuentado por Gabriel Miró, los Hermanos Quintero, Victorio Macho,...Y solían terminar con un corto pero garboso lucimiento de la voz y la gracia repajolera de la anfitriona, que sabía unir sus lecciones de canto, aprendido con su condiscípulo Marcos Redondo, con las canciones que expresaban el garbo de sus tierras andaluzas, donde se doraban al sol cordobés de Montilla, sus racimillos de uvas de las cepas de Alvear. "Con esta amistad, añade en sus memorias, y este afecto tan abnegado, mi ánimo se rehizo y empecé‚ a escribir nuevos poemas en prosa y en verso"... Lo cierto es que a Machado también le estimula la relación y vuelve a componer nuevo, con un entusiasmo que no hay precedentes en su poesía. " Por ti la mar ensaya olas y espuma, y el iris, sobre el monte, otros colores, y el faisán de la aurora canto y plumas, y el búho de Minerva ojos mayores. Por ti oh Guiomar! ". Pero donde ese entusiasmo se desborda es en las cartas a la propia Pilar: " Benditos !ay! esos brazos en los que yo quisiera vivir siempre, y encontrarlos más allá de la muerte; como sola Gloria. Porque es asi como sueño yo la gloria y la Vida Perdurable "." He dado más de cien besos a cada verso de los 18 de tu romance. Y los llevo todos en el corazón. !Ay!, cómo quisiera que me vieras llorar de gratitud !". " ¡Qué‚ alegría, Pilar, cuando te veo!. Es algo elemental que comparo con la del niño, que después de haberse perdido entre el gentío extraño, encuentra a su madre, o algo más elemental todavía, el corazón me salta en el pecho, realmente loco, y no hallo manera de sujetarlo. Esto tiene también el amor: que nos vuelve a la naturaleza y nos revela nuestra fraternidad con todo lo que vive. Asi pienso yo, sin sentirme humillado, que mi alegría al verte tiene algo del loco regocijo del perro que ve a su amo tras larga ausencia. Porque Dios ha querido que la santa locura del amor empiece mucho más abajo de lo que nosotros creemos”. Pero la renuncia al aspecto carnal no se hace en D. Antonio, más que después de haber intentado repetidamente el acercamiento: " El amor tiene más gestos que palabras y cuando se complica con las necesidades del freno... ¡Ay Pilar, tú no sabes bien lo que es tener tan cerca a la mujer que se ha esperado toda la vida, al sueño hecho carne, a la diosa... Ahora que estoy solo quiero llorar un poco, de amor, de gratitud, así no se romperá el corazón ! ". Y en otra ocasión: "Pienso Pilar que somos demasiado buenos. Tendremos que arrepentirnos de ello algún día... Arrepentirse de la virtud: extraña paradoja.”“ En fin, quedamos en que estás cada día más hermosa a los ojos de tu poeta. Y quedamos que el amor como antiafrodisiaco es un poco cruel y requiere una cierta ceguera; ¡cuantas veces he renegado de mis ojos!.“ Porque más vale no ver fruta madura y dorada que no se pueda coger". Pilar se mostró siempre inasequible al desaliento en su metafísica del "Noli me tangere" .Y para paliar lo humano demasiado humano, inventó Pilar el "tercer mundo": "Inventé‚ ese "tercer mundo" por tener la certidumbre de que todo acto que se materializa indebidamente, deja un poso de culpabilidad, de tristeza: a la larga el recuerdo afectivo se desvanece. Sólo lo que radica en el espíritu, en el pensamiento, limpio permanecerá ". "Yo idee ese "tercer mundo"- nos aclara Pilar - para tener plena certeza de la conexión de nuestros pensamientos, ya que por la separación real de nuestras vidas, era un consuelo sentir en esos momentos su compañía, su calor espiritual a través de la distancia que nos separaba". Las citas en el "tercer mundo" solían ser de 11 a 12 de la noche, a fecha fija. En ese tiempo ambos debían pensar el uno en el otro y dedicarse sus anhelos. Las cartas de Antonio están plagadas de referencias a esas visitas del tercer mundo, en alguna de ellas con un deje de critica: “Allí te he soñado más de una vez. He aquí mi sino, soñar e imaginar, es el oficio del poeta, oficio duro, a veces triste, y aunque siempre noble, alguna vez, - todo hay que decirlo - algo ridículo .. "Cierto que en mi caso no lo es por tu calidad de diosa; ella me absuelve a mis propios ojos y me cura de amargas ironías"… Mucho se ha especulado si los encuentros entre Machado y Pilar tuvieron una realización cumplida, apoyándose en el sentido de algunos versos: "... Y día adolescente - ojos claros y músculos morenos - cuando pensaste a Amor junto a la fuente, besar tus labios y apretar tus senos”. Pero puede que ello no haya pasado de ser más que una licencia poética. Aunque Pilar al publicar las cartas de Antonio, las censura con tachaduras, o rompiendo el papel, o simplemente haciéndolas desaparecer. El único coito cierto del que tenemos noticia, fue la inserción de una pequeña estrofa de Machado en el poemario de Pilar, como respuesta e inclusión de una copla de la Valderrama en la "Lola se va a los Puertos ": “ El corazón de la Lola sólo en la copla se entrega “. La declaración de principios no puede ser más clara. Lo que no quiere decir, por lo que se desprende de las cartas, que no hubiera por parte de Guiomar, su parte de pasión y entrega. "Tus letras del sábado son realmente adivinatorias (...) mientras me escribías comunicándome tu sed de ternura, te imaginaba yo reclinada en mi pecho como una niña “ Tampoco deja de haber por parte de Pilar escenas de celos a las que Antonio contesta: " No, preciosa mía, ni por un momento, pienses que hablé‚ con esa mujer, que ya no es nada para mí. ¨¿ Lo fue alguna vez?. Mal me conoces si piensas otra cosa. En mi corazón no hay más que mi amor, el que tengo a mi diosa. Tu poeta no te miente.. A tí y nadie más que a ti, en todos los sentidos, ¡todos!, del amor, no puedo yo querer (...). El secreto es sencillamente, que no he tenido más amor que éste, mis otros amores solo han sido sueños, a través de los cuales vislumbraba yo la mujer real, la Diosa".
       Adulterio Metafísico Pseudoterapeútico Cómo y por qué se construye en esta relación un vinculo aparentemente tan desigual entre dos seres de tan contrario talante, clase e ideología: ella perteneciente a la gran burguesía católica y conservadora, y él republicano y masón, y, aunque “buscando a Dios entre la niebla”: agnóstico. Profundamente liberal y sincera y profundamente alineado con los desposeídos...Quizá el amor, como dice uno de los personajes de "Las Adelfas", sea efecto de la coyuntura. Pilar expresa acertadamente el estado de completa desorientación que padecía en aquella época de crisis. El conocimiento de la infidelidad por parte del cónyuge, es un golpe que no solo repercute en los sentimientos que le guarda, ni en el propio orgullo herido, es más profundo; la fractura del vinculo afectivo se asemeja a una experiencia de muerte, ya que produce la fragmentación de la propia identidad, en tanto ‚ esta instancia psíquica se constituye a partir de la imagen que el sujeto adquiere de sí mismo sobre el modelo del otro. La imagen que me formo de mí mismo, es sustentada por la imagen que siento que el otro se hace de mi, y aun por la imagen que yo percibo del otro imaginándome. Pero no sólo es el resultado de esta primera imagen especular constituyente, sino que se amplía y desarrolla a partir de una espiral de percepciones interpersonales, en la que mi auto experiencia se va ampliando a partir de mi visión de la visión que el otro tiene de mí, en términos del otro que yo llego a ser para los otros. Si la pareja humana - unidad mínima capaz de expresar toda la dinámica de contradicciones entre lo singular y lo plural del ser humano - es una concreción de lo expresado anteriormente, nos explicamos la vulnerabilidad radical del ser humano ante la experiencia del engaño. El traicionado se siente incapaz de reconstruir su imagen al quebrarse el punto de referencia de donde partía la construcción de la misma. Produciéndose un sentimiento de soledad, confusión y vacío insoportables que se expresan en la depresión y la rabia. Con el tiempo la mala imagen de uno mismo, causada por este vacío, se puede trasladar al otro, al compañero culpable. Sentirse la víctima, en estas situaciones es un consuelo..., pues es tanto como poseer una tentativa de reconstruir el propio sentimiento de identidad, ya que en definitiva aparta de sí la imagen temida de no existir, de ser indeseable. El malo, es siempre el otro. Pero las circunstancias del matrimonio de Pilar lo hace más difícil: resulta casi imposible proyectar esa imagen desvalorizada hacia el marido. cuando la "otra", la anónima suicida de la calle de Alcalá, se ha matado por Rafael, probablemente por no poderle poseer enteramente; subrayando así, que el Señorito Rafael es tan valioso. que la vida es despreciable sin su compañía. Y, aun teniendo en cuenta que un suicida, en ocasiones no es más que un asesino que ha perdido puntería. en esta ocasión, la precipitación de la amante sobre la dura acera de la calle de Alcalá, junto al flamante Banco de España, debió constituir un obstáculo prácticamente infranqueable para la reedificación de la pobre autoestima de Pilar, sobre la que el fantasma del padre demenciado y muerto cuando ella no tenía más de seis años, cuando más perentoria debiera ser la necesidad de una figura paterna, que le ayudara en la dificultosa tarea de desvincularse de los restos de la simbiosis con una figura materna. Madre que no se había sabido desprender de un lenguaje que ni siquiera era el que había adquirido de su propia madre. Y que no tuvo la intuición- o el valor- de hacerse cargo de la crianza de la menor de su única hija y dejarla en las misericordiosas manos del internado del Sagrado Corazón de Jesús. Cuando Antonio le brinda su amistad en la tibia noche segoviana, con las perdices protestando en su aparato intestinal, le está tendiendo sin saberlo, un espejo encantado sobre el que trenzar de nuevo los hilos de su identidad: el halago continuo del poeta, no de un cualquiera, sino de un poeta y dramaturgo recién nominado por la Real Academia de la Lengua, sirve de apoyo a su redención como persona elevada a la más alta dignidad de creadora y, porque no, de Diosa inspiradora de sus más entonados e inspirados versos. "Quiero ser recordado como poeta de mi Diosa" .La repite incansable el bueno de don Antonio... Ya tiene Narciso su lago tranquilo donde encontrar el eco de su imagen idealizada: ese momento es el que inspiraría a Pilar su "Testamento de un amor imposible", donde en la última estrofa podemos leer: " Recogerás mis versos y formarás con ellos un breviario de amor que ha de ser tu breviario, como si en él tuvieras el signo de la vida y de la religión" (...)"Y al fin, irás un día a tenderte en el suelo ¿cerca o lejos?. !Qué importa!. Por la vida pasó este amor sin mancharse, y al reencontrarnos luego, con mi mano en tu mano, te llevaré‚ hasta Dios". Esta blasfemia lírica, donde Guiomar llega a identificarse con el papel corredentor de la Virgen María, marca el punto culminante del adulterio metafísico pseudoterapeutico de ambos personajes: "espacio de inocencias" colusivo, desde donde Pilar puede vomitar a su marido: " ¡Que enorme distancia ahora nos separa!. Mientras tú caminas rozando los charcos, yo estoy en el éter... en la nube clara ". La reconstrucción de la propia imagen del marido es más simple: según Rafael, en el primer momento siente su imagen fragmentada al sentirse responsable de la precipitación de la amante sobre el pavimento de la calle de Alcalá . Aquél espejo roto le mueve desesperado a buscar su viejo reflejo de salvador de huérfanas naufragas en Pilar. Ante su rechazo, bien podría echarle en cara su falta de caridad: "yo te salvé‚ de tu padrastro y ahora tú me abandonas ante la primera dificultad...”. El rechazo de Pilar le abre la puerta del plácido papel de víctima; "si es capaz de despreciarme en una situación como ésta, en el fondo es que no me merecía". Y tras este sedante se iría abriendo paso a aquél paradójico mensaje de la amante suicida:” sin ti mi vida no tiene objeto” . Don Rafael, mientras tomaba las ferruginosas aguas de Clermont - Ferrand con su mamá, sentiría que era el Dios de una religión que inauguraba su propio martirologio.
       Pero, si nada es azar en la construcción de una pareja, ¿ qué pinta Don Antonio en tan turbio contubernio conyugal?. ¿ Qué necesidad le lleva a asumir - viviéndolo con la intensidad que refleja en sus expresiones epistolares - el papel de amante ideal, fantasmagórico y frustrado que termina por acatar el discurso totalizador y beato de D.ª Pilar?. ¿ De qué forma se anuda su propio discurso amoroso en el de una huérfana burguesa y mártir, de tan dispar origen e ideología? . También Machado iba a la busca de un espejo sobre el que proyectar una imagen en crisis: él no tiene que reconstruir de las ruinas una identidad masacrada, como Guiomar, pero sí busca consolidar un cambio que se había ido realizando desde pocos años antes. El fondo de la personalidad de Machado nos lo deja descubierto en unas pocas frases su amigo Juan Ramón Jiménez: "Antonio Machado se deja desde niño la muerte, lo muerto, lo podre y qué más da, por todos los rincones de su alma y su cuerpo (...) Cuando me lo encontraba por la mañana temprano, me creía que acababa de levantarse de la fosa. Olía desde muy lejos a metamorfosis (...) Acaso él más que un nacido fue un resucitado". Un rápido repaso a su biografía nos confirma el acierto de la definición Juanramoniana. Es el segundo de una familia que ha pagado con la menesterosidad, su amor a la libertad de pensamiento: Su antepasado José Álvarez, es introducido por Menéndez Pelayo en el infierno de los heterodoxos españoles por librepensador. El abuelo, médico naturalista, primer importador de las ideas de Darwin a España, que llegó a ser Catedrático en París, sufre la influencia de la política en la enseñanza y en su propia economía, teniendo que exiliarse de España. Su padre, folklorista afamado, se ve obligado a emigrar a América cuando Machado tiene 15 años, para allegar medios a la familia, y de allí volverá al poco tiempo tuberculoso y arruinado, para morir apenas dos años después. De los avatares familiares surge un Antonio Machado creativo e indolente, con un sentimiento básico de incapacidad, desparramado en la bohemia y con nulo sentido práctico. Fracasa en el Bachillerato, que no logra terminar hasta los 22 años, se retira de unas oposiciones al Banco de España, a pesar que la estrechez económica de la familia. que hace emigrar a América, como albañil, al hermano de 15 años. Él mismo, emigrante en Francia por dos veces, como traductor, termina aburriéndose de su oficio, e incluso es incapaz de retener el flamante cargo de Canciller del Consulado de Guatemala, que le obtiene Rubén Darío por su torpe aliño indumentario, y termina ahogando su tristeza en una borrachera que le hace perder el conocimiento. De aquella época son sus palabras a Rubén Darío : "Yo procuro calcar la línea de mis sentimientos y no me asusto de que salga en el papel una figura extraña y deforme: porque se que soy yo". En unos versos se define como "oscuro rincón que piensa" , y en otros, “Tarde cenicienta y mustia, destartalada como el alma mía". Machado debió sentir la contradicción entre su creatividad, la aceptación que causaban sus producciones poéticas y la baja estima que él mismo debía profesarse, por su falta de realizaciones en el terreno práctico y su displicencia: "Yo he visto mi alma en sueños, era un desierto llano y un árbol seco y roto hacia el camino blanco.(...). Yo he visto mi alma en sueños como un estrecho y largo corredor tenebroso de fondo iluminado". (SXX Galerías). Y en otra parte... "criaderos de oro lleva en su vientre de sombra". Contradicción que resuelve con aquélla llaneza de que hizo gala mientras vivió y que expresa en sus proverbios: “No extrañéis, dulces amigos que esté mi frente arrugada, yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas". La vida le fue dando y el se fue construyendo, las razones para su melancolía. Gana la plaza en Soria con 32 años. Una plaza para la que no hace falta título alguno y que suplió en su día la carencia de universitarios. Se casa con una pobre niña tísica, a la que dobla ampliamente la edad, enviuda, se destierra a Baeza, donde llega a pensar en el suicidio y tiene que desplazarse su madre para cuidarle. Pero poco a poco las circunstancias le van trayendo una aceleración que contradice su hipocondría... Termina - con ayudas - su carrera de Filosofía y Letras, y esto le permite pasar como Catedrático, al Instituto de Segovia, en 1919. El siguiente ascenso que le trae al Instituto de Calderón de la Barca en Madrid le proporciona, mayor influencia y popularidad: ”Aquel oscuro rincón que piensa", gracias al talento poético, al teatro, la política, la profundidad de pensamiento expresado en la prensa disfrazado a veces de chanzas, encarando otras la verdad, como descubrimos en el libro de pensamiento antropológico más original de su tiempo – su Juan de Mairena - empieza a ser objeto de homenajes, menudea su nombre en los periódicos, es citado en los libros de texto de los estudiantes, es traducido incluso al rumano y todo le va empujando hasta que la rueda de la fortuna y quizá la paradoja de ser apoyado por el "dictador" Primo de Rivera, hace que sea elegido Miembro de la Real Academia: "Un honor al que no aspiré nunca. Pero Dios da pañuelo al que no tiene narices". Aunque no cambió su actitud ante la vida y los hombres y se sintiera un desamparado más en aquélla pensión de Doña Luisa Torrego, donde el Excelentísimo Sr Académico, no tenia empacho en recitar sus versos para dormir a un insomne compañero de pensión empleado del Catastro y no ignorase la befa de sus alumnos que le motejaban con el apodo de Charlot, por sus andares desabridos. Antonio, debió sentir un vértigo angustioso entre su identidad profunda y la que le ofrecía el general reconocimiento. La presencia de Guiomar, la aceptación de su afecto, la declaración del cariño de ella, supondría una forma de consolidar aquel cambio que se estaba operando y que causaría una asincronía entre su baja estima y la estima de los demás. Fue una forma de intentar creerse real. Y así, aún en esta pareja tan singular, se verifica el mecanismo universal por el que la pareja se constituye básicamente a partir de una necesidad y una base afectiva equivalente, y se estructura imaginariamente bajo una fantasía común que aspira a convertirse en acto: el Mito. Bajo ese Mito se forma una representación de sí misma en la que se incorpora la historia de ambos y da un sentido al vínculo formado. De ahí que en la pareja se realice el milagro matemático de que uno más uno sean tres . El mito de la salvación aúna ambas historias: Pilar salva con la devoción de Antonio, su propio yo de la catástrofe que le había sumido el conocimiento de la traición del esposo y sobretodo la inmensa humillación que supone para ella, la sumisión incondicional que muestra por su marido la anónima suicida de la calle de Alcalá, inmolándose por el bueno del Sr. Romarate. Machado se entrega a ese idilio fantasmagórico del que él mismo es co-creador, tratando de corroborar en la imagen que le devuelve el espejo de Guiomar, la deseada resurrección desde la muerte de su melancolía. Este sentido parece tener una extraña estrofa de las Nuevas Canciones a Guiomar: "Abre el rosal de la carroña horrible su olvido en flor, y extraña mariposa, jalde y carmín, de vuelo imprevisible, salir se ve del fondo de una fosa...” Antonio, como expresa su apócrifo Abel Martín, siente el amor, "como un súbito incremento del caudal de la vida, sin que en verdad aparezca objeto concreto al cual tienda". Guiomar en su deseo de negar el Deseo, favorecería la inconcreción del objeto ante el que Machado podría dejarse fascinar, seguro de que la inasequibilidad de Pilar, le deja a salvo de sus propias fantasías de miedo a la fusión con el Otro. Ese objeto inalcanzable e inconcreto, ya había sido expresado en su primer libro de poemas, "Soledades". "Arde en tus ojos un misterio, virgen esquiva y compañera. No sé‚ si es odio o es amor la lumbre inagotable de tu aljaba negra. Conmigo irás mientras proyecte sombra mi cuerpo y quede a mi sandalia arena ¿Eres la sed o el agua en mi camino?. Dime, virgen esquiva y compañera”
       Durante la vida natural de la pareja, ese mito constituyente emanado de las carencias de cada cual, debe dar paso a sistemas de relación más realistas en las que afloren formas de resolver y elaborar la convivencia. El enamoramiento debe dejar paso al amor en lo que éste tiene de pasión racional, hospitalaria y real, guiado por el cuidado, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento del uno por el otro. Como dice Fromm o como define Jung en la Función Trascendente, por la que lo Arquetípico, lo Imaginario deja paso a lo real No es sin conflictos cómo se realiza esta progresión de lo imaginario a lo cotidiano, pero es precisamente en la elaboración de este desencanto, de esta maduración como se hace el duelo de lo inabarcable y aumenta la confortabilidad del disfrute de lo posible. La limitación en espacio y tiempo de la relación de Antonio y Guiomar, es lo que permite la persistencia de ese espacio de inocencias, de lo imaginario salvífico: una carta semanal y dos o cuatro entrevistas al mes, y no todos los meses, permiten mantener intacta la idealización,- “el tercer mundo”- pues solo no se pierde lo que no ha existido nunca. Así puede afirmar Guiomar años después: "Nuestra compenetración espiritual era tan grande, que apenas hallábamos defectos el uno en el otro". En los fragmentos de la correspondencia esntre Machado y Guiomar está presente esta idealización junto a retazos de vida cotidiana. El se queja de su mala salud y se preocupa por la de ella, le anima a escribir sus versos llamándola "la nueva Rosalía de Castro" (¡!) e incluso promueve la posibilidad de estrenar algunas de sus obras: "La vida no vivida". Le cuenta sus sueños, alguno de contenido erótico, como buscando escandalizarla; otros esperpénticos como el que narra su boda con Guiomar en el segoviano Monasterio de El Parral, bajo los ecos de la Marsellesa y actuando de ministro Don Miguel de Unamuno. El contenido de las cartas de ella no lo conocemos y la propia Guiomar no da datos, pero sabemos que le insta para que trabaje en su discurso para su ingreso en la Academia - que nunca habría de leer- para que sea más aseado y cuide su vestimenta. No faltan escenas de celos, no debieron faltar las protestas amorosas, como tampoco faltó la petición de un enchufe para los exámenes de la Reválida de su hijo, aprovechando que Machado ya es Catedrático en Madrid. El mantiene el tono hagiográfico en toda la correspondencia y disminuye la importancia de algunos hechos políticos en los que interviene, quizás para no chocar con la ideología fascista de la destinataria: apenas subraya su participación en la proclamación de la República el 14 de abril. Sin embargo, si declara sin ambages su posición ante ciertas solicitudes que nos hace caer en la cuenta del tipo de pensamiento político que se respiraba en el hogar de Pilar. "Leí por tu consejo, "La conquista del estado", es un periodiquillo sin importancia, escrito por unos jóvenes que no saben lo que quieren ni lo que dicen. Por un lado, simpatizan con Mussolini y el Facio italiano, por otro, con la Revolución Rusa. Eso no es nada ni tiene la menor importancia. Si vas a Francia algún día, verás allí cientos de publicaciones mucho más atrevidas que esta, aunque no tan estúpidas, y que no logran inquietar a nadie". El tiempo dirá a Machado que no es la casualidad lo que lleva a Pilar a aconsejarle el "periodiquillo" de Ramiro Ledesma Ramos, y que la ideología de la casa de los Martínez Romarate no está muy alejada de lo que se vierte en aquéllas páginas y que harán proféticas los viejos versos: "Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón". En cualquier caso lo central de la correspondencia consiste en que ‚ Antonio juega a responder al nivel del Deseo que ella finge desear: adoba el delirio negador de sus carencias de pobre huérfana abandonada y fracasada en un matrimonio precoz de conveniencia y le permite incorporar la megalomanía infantil de musa - diosa inspiradora de un poeta. Tratando de explicar el personaje de "La Lola se va a los puertos", le escribe, con su poco de guasa: "El propósito de divinizar a la Lola es cosa mía. La idea de que Dios, trabajando un día de fiesta, corrija su creación y pretenda salvar al mundo, formando a la Lola y enviándola a los mortales para ordenar el Universo por el querer, se me ocurrió a mí pensando en mi diosa, y se expresó en la primera escena del segundo acto que te leí un día en nuestro rincón. A ti se debe, pues, toda la parte trascendental e ideal de la obra. Porque yo no hubiera pensado jamás en la divinidad de una cantaora flamenca. Solo mi Pilar es divina, pues todo personaje femenino para tu poeta ha de tener algo tuyo (...) Pero oye, Pilar, vida mía: tú eres mucho más divina que la Lola, pues ella sólo tiene un vago destello de tu luz, más tú no serás, ¿verdad?, tan cruel como ella". El contacto con Machado autor teatral, y quizás verse transferida como personaje a la escena, inspiró a Pilar la idea de poseer su propio teatro de cámara, que fue‚ rápidamente acogida por su marido, quizás como forma de hacerse perdonar pasados yerros. Apenas un año después del suceso de la calle de Alcalá, inaugura su teatro íntimo “Fantasio”, para el que se reforma la biblioteca de su palacete del Paseo de Rosales, instalando un escenario. Logra un aforo de más de 100 personas y se inaugura con la obra de Benavente "El príncipe que todo lo aprendió en los libros", a la que siguieron hasta media docena de títulos, entre ellas una del propio Rafael Martínez Romarate, "El cinto rojo”, parodia del espiritismo, en la que había apariciones ectoplasmáticas: ¬ cada cual elabora el sentimiento de culpa de la manera que puede!.Creería don Rafael - aquél ex alumno de los jesuitas de Carrión de los Condes palentino- en los espíritus?. ¿Cómo aplacó a los espíritus de la amante suicida?. ¿Creerían los esposos Martínez Valderrama en la transmisión del pensamiento?. ¿ En qué consistía en realidad el tercer mundo? Las representaciones atrajeron a lo mejor de la intelectualidad madrileña: Baroja, D'Ors, Marqueríe, Azorín, Concha Espina, Luis Escobar... Animada por el propio Antonio, Pilar escribe teatro, uno de sus títulos "El tercer mundo" contiene en su argumento sucesos que pueden darnos idea de algún significado latente del vínculo de Antonio y Guiomar. No es casual la coincidencia del título de la pieza teatral, con el del espacio que inventa Pilar para las citas imaginarias con su amante, pues es, en efecto, una puesta en escena de sus relaciones. La función teatral, con influencias Pirandelianas, describe un matrimonio paralelo al de la autora: el marido, hombre brillante, ocupado en asuntos personales, desatiende a la esposa, Marta, que frágil y sensible soporta los desvíos del marido "engolfada en la lectura y amortiguando su soledad con el Veronal y el Somnifer, en un viaje a Sevilla --léase Segovia-- conoce al amante: "a partir de entonces -- comenta la inevitable doncella de la alta comedia--“tiene ratos en los que parece alegre y hasta canta y ríe, siempre cuando no está el Señor; pero otros ratos parece como si soñara despierta: queda con la mirada lejana, como si viera más allá de lo que todos vemos".Caben pocas dudas de quién está enamorada Marta: "tu tristeza, la soledad de tu vida, tu sensibilidad, tu talento también me hicieron quererte" (...) " no fue mía toda la culpa: El me tenia completamente abandonada, entregado por entero a sus obras, a sus éxitos, a sus amigos y también a otros amores del momento, no tenía un lugar para mí, yo no suponía nada en su vida". La escena central de la comedia, la construye Pilar haciendo que el amante acuda a una cita al domicilio de Marta, momento en que la autora le hace ser arrollado por un automóvil ante la misma puerta de la casa. Medio muerto, es recogido por la protagonista, le introduce en su hogar, sin poder evitar que el marido descubra la situación. Este al darse cuenta del engaño de que es víctima renuncia a su cólera a condición de que permitan utilizar la situación para escribir un argumento del hecho del que es testigo y actor. Pero exige un desenlace nuevo: el amante, agonizante, lo suministra: el drama tendrá su desenlace no en el mundo de la realidad, ni en el del ensueño, sino en el "tercer mundo": "el de la voluntad", por el que se llega mejor a una realidad más alta, a una verdad más pura” . El último acto de la comedia tiene un carácter de Auto Sacramental, con personajes alegóricos: como el ciego, la niña, el hombre, la mujer, el monje, donde se subraya el mundo de lo ideal... Las producciones literarias poseen el carácter de las producciones oníricas, y como ellas permiten la doble lectura de los contenidos manifiestos y latentes de la anécdota que relata. ¿No aprovecharía Guiomar la máscara del teatro tanto para hacer el reproche a su marido, cuanto para hacer exhibicionismo de su propio adulterio espiritual?.Y la necesidad de que el amante de la protagonista muera, no es una forma de acortar distancias entre el valor que para Pilar tiene el suicidio amoroso de la mantenida de Don Rafael y la entrega incondicional de su poeta castrado?. Parecen existir indicios razonables para afirmar que el "Tercer Mundo" - el de la obra y el de las citas nocherniegas de Machado y Guiomar- no es una sublimación de los sentimientos, sino la imagen invertida de la envidia de Guiomar por su marido. Es el intento de aplastamiento, desde la pureza, que la rabia sumergida de Pilar inventa, para alzarse con la victoria sobre la traición del esposo: Y al mismo tiempo es la soterrada confesión de su irracional, inevitable, fascinada entrega al macho. Su Tercer Mundo parece confirmarnos, una vez más, que el ideal no es otra cosa que la máscara de la violencia. Razón tenía D. Antonio en pararse a preguntar a las vírgenes esquivas y compañeras, ¿es odio o amor la lumbre inagotable de tu aljaba negra?. Pero podríamos preguntarnos, qué era lo que unía a Don Antonio con ese ángel azul... celeste, de Guiomar. Qué‚ le hace continuar al menos durante siete años esa relación singular de cartas y entrevistas fugitivas. ¿La creencia de que sus propios sentimientos eran compartidos por ella?. ¨¿La vanidad de sentirse amado por una señora de la buena sociedad, capaz de bañarse todos los días aunque no le haga falta?. ¿Era el Machado que escribía a Guiomar un apócrifo más de los que él inventaba para cubrir la gama de sus diferentes sensibilidades, - la esencial heterogeneidad del ser que expresa en su Abel Martín - y entre ellas una oscura necesidad de entrega...?. Machado nos contestaría: "No conviene olvidar tampoco que nuestro espíritu contiene elementos para la construcción de muchas personalidades, todas ellas tan ricas, coherentes y acabadas como aquélla -elegida o impuesta- que se llama carácter. Lo que se suele entender por personalidad, no es sino el supuesto personaje que a lo largo del tiempo parece llevar la voz cantante. Pero este personaje, ¿está siempre a cargo del mismo actor? “. Por eso, además de poder utilizar la erótica de Abel Martín y Juan de Mairena, para analizar el significado de esta relación, no hay que olvidar la de otro apócrifo que inventa Antonio, precisamente durante los años de la relación con Guiomar: Adrián Macizo, al que le atribuye la siguiente traducción libre de un soneto de Shakespeare. Mi vida, ¡ ¬Cuánto te quiero! dijo mi amada, y mentía. Yo también mentí: te creo. Te creo, dije, pensando: así me tendrá por niño. Más ella sabe mis años… Si dos mentirosos hablan. Ya es la mentira inocente: Se mienten más no se engañan... Ni olvidarnos de aquél poema: OH Guiomar, Guiomar mírame en tí castigado reo de haberte creado ya no te puedo olvidar.
       Algunos meses después de ver publicada su obra dramática "El Tercer Mundo" por Aguilar (1934), Guiomar decide suspender las entrevistas con Machado. La razón que da es la agitación callejera por motivos políticos: el año 34 es el de la Revolución de Asturias pero también es el año de los primeros contacto del partido monárquico Renovación Española con Mussolini para solicitar su ayuda en un futuro Alzamiento. Machado en su ya habitual columna del Diario de Madrid " Apuntes y recuerdos de Juan de Mairena " transfiere unos versos dedicados a Guiomar, donde el autor filosofa sobre el amor, entre ellos incluye lo que sin duda es un adiós a las relaciones con Guiomar. Más allá de tus lágrimas y de tu olvido, en tu recuerdo me siento ir por una senda clara, por un "adiós Guiomar" enjuto y serio. Guiomar asegura en sus memorias que la correspondencia continuó hasta el año 36, mandando ella las cartas al domicilio de Machado, en la calle del General Arrando - curiosamente la calle donde solían celebrar su reuniones el grupo que preparaba el Alzamiento del 18 de Julio - y Antonio se las hacía llegar a través de la confidente de Pilar, María Estremera. Machado, no obstante, continuó paseando en la " hora del último sol " por el Paseo de Rosales, frente al balcón del gabinete de Pilar. Cosa que llegó a prohibirle la escrupulosidad de doña Pilar... De las causas de esta separación, además de la agitación callejera, podemos adivinar otras que tienen que ver con el momento político y también con el relieve progresista y republicano que iba adquiriendo Machado. Catedrático en Madrid desde el año 32, no obvió su presencia en los acontecimientos políticos, como no lo había hecho antes, cuando formó parte de la Agrupación al Servicio de la República. Se afilia a Izquierda Republicana, el partido de Azaña, firma manifiestos, entra en la Liga por Derechos Humanos, etc. Hechos que podrían herir el pudor de Pilar si llegara a conocerse su relación con el escritor. En el hogar de Pilar las cosas tienen otro sesgo, Rafael parece tener información privilegiada de lo que va a ocurrir en julio del 36. No es casual pues, la sugerencia de Pilar a Machado de leer la “Conquista del Estado ". Su director Ramiro Ledesma Ramos, constructor del Nacional Sindicalismo y la simbología que luego usaría la Falange, el yugo y las flechas, el lema " España, Una, Grande y Libre ". Fue uno de los triunviros que dirigió, con José Antonio Primo de Rivera, Falange Española y de las J.O.N.S., que se forma a partir de febrero del 34. Guiomar no comenta nada sobre las actividades de su esposo y sólo dice en su breve autobiografía que: " mi marido, que como buen castellano tenla gran clarividencia de las cosas, vio que un destino trágico aguardaba a España ". Los ojos de don Rafael son sin duda dos luceros y en su clarividencia ve, que perdidas las elecciones de febrero del 36 por la derecha, aprobada la Ley de Reforma Agraria, y no cediendo Azaña a la petición de Franco de que anulara el resultado de aquéllas elecciones, comprende que no hay más remedio que salvar a España con un golpe militar. Debió pertenecer a los promotores de la rebelión antirrepublicana desde el primer momento, pues ya desde marzo de 1936 insta a Pilar a que haga los preparativos para marchar a Portugal, donde estaba el General Sanjurjo, destinado a liderar la sublevación contra la Republica. La salida se realiza, no obstante, a primeros de junio, alojándose en un hotel de la Plaza del Roxío y tomando luego una villa en Estoril, desde la que puede contemplar el Océano Atlántico. Guiomar se queja del registro vergonzoso que padeció la familia por los funcionarios de Aduanas al pasar la frontera; pero ella logró salvar sus joyas, pues tuvo la prevención de esconderlas entre las cremas del tocador. El dinero evadido antes al extranjero, serviría para financiar estancia y actividades. La información sobre los acontecimientos de julio, debía ser muy precisa, su hijo Rafael se quedó en Madrid finalizando sus exámenes de arquitectura y se reunió con ella en los primeros días de julio. El alquiler de la casa, que casualmente se llamaba Villa Santo Antonio, se pactó hasta el primero de septiembre, " pensando que para entonces se abría pacificado España”. Desde ella escribió a Antonio por su santo, recomendándole que abandonase Madrid. Machado no la contestó. Lisboa era uno de los centros principales de actividad de la conspiración contra la Republica. El Hotel Avis de Lisboa era una auténtica embajada nacionalista, y desde allí a partir del 18 de julio, se mantuvo aislado al embajador legítimo Sánchez Albornoz, al cual bloquearon las comunicaciones con Madrid. De hecho el territorio portugués fue la vía de enlace entre el Ejército Nacionalista del Norte y el del Sur durante las primeras semanas de la guerra, y su puerto se hizo una de las vías de entrada de los suministros de Hitler y Mussolini al ejército de Franco, llegando a utilizarse el territorio portugués para las operaciones de apoyo logístico y de despegue de aviones que permitieron la toma de Badajoz. Todo se pudo hacer con la plena libertad de movimientos, garantizado por el dictador Salazar. El matrimonio Martínez Romarate estaba en la playa de Las Musas, un lugar próximo a Estoril, cuando el 20 de julio sucede el accidente de la avioneta que transportaba a Sanjurjo a España. Comenta Pilar: " su muerte nos apenó profundamente dejándonos desalentados, por tener puestas en él nuestras mejores esperanzas para el futuro". Según Pilar, Don Rafael colaboraba "desinteresadamente" con la emisora Radio Club Portuguesa; este Don Rafael es a su manera otro ángel azul, si bien... azul Mahon. A Machado le sorprende en Madrid la decisión de Franco de Salvar a España, mientras prepara las pruebas de su " Juan de Mairena ". Madrid, a pesar del hervor político, seguía siendo la ciudad alegre y confiada, con los hoteles llenos de turistas, rebosante de espectáculos veraniegos y con las familias más pudientes en pleno veraneo: pero los acontecimientos, vistos en principio como una cuartelada, no van a dejar lugar a dudas sobre la realidad del estallido de una Guerra Civil. A pesar del optimismo de los primeros días sobre la detención del golpe militar, los acontecimientos se vuelven cada vez más sombríos. El 27 de agosto Antonio tuvo el dudoso honor de vivir el primer bombardeo de la ciudad de Madrid por los Junkers alemanes, y antes de dos meses, marroquíes y legionarios del Ejército de África, están a sólo 17 Kms. de la ciudad. El Gobierno de la República tiene que salir hacia Valencia. El 7 de noviembre, los milicianos y las tropas leales reciben la primera embestida del Ejército Nacionalista y se inician los primeros bombardeos aéreos sistemáticos en la historia de la guerra, sobre una ciudad. Ante la sorpresa de todos, Madrid resiste. Machado, con fecha del 7 de noviembre compone su conocida estrofa: Madrid, Madrid, ¬ que bien tu nombre suena, rompeolas de todas las Españas! La tierra se desgarra, el cielo truena, Tu sonríes con plomo en las entrañas. Pero no solo canta, también piensa: " Cuando una gran ciudad -como Madrid en estos días- vive una experiencia trágica, cambia totalmente de fisonomía, y en ello advertimos un extraño fenómeno, compensador de muchas amarguras: la súbita desaparición del señorito. Y no es que el señorito, como algunos piensan, huya o se esconda, sino que desaparece literalmente -se borra, lo borra la tragedia humana-.Lo borra el hombre.. (...).Yo siento mucho no haber meditado bastante sobre política. Pertenezco a una generación que se llamó a s¡ mismo apolítica, que cometió el gran error de no ver sino el aspecto negativo de la política, de ignorar que la política podía ser algún día una actividad esencialísima de la vida o muerte para nuestra Patria ". A finales de noviembre, Alberti y León Felipe, le animan a evacuar la capital camino de Valencia: es una decisión que incluye su apoyo definitivo a la causa de la Republica cuando ya cunde la sensación de que todo está casi perdido, y lo hace aceptando la presidencia del Patronato de la Casa de la Cultura. Se instala con su familia en Rocafort. Su estancia en " Villa Amparo ", le ofrece, aunque fuera bajo el moscardoneo de los aviones bombarderos que surcan el cielo para destruir la capital Valenciana,, el disfrute de los primeros lujos de su vida: una villa con jardín, aunque sin calefacción para el invierno... Allí escribe más que nunca, colabora en los órganos del Servicio de Propaganda e Información. Publica "La guerra en Madrid ", y no le falta tiempo para algún poema. De ese tiempo son sus reflexiones: “Lo más terrible de la guerra es que, desde ella, se ve la paz que se ha perdido como algo más terrible todavía. Cuando el guerrero lleva este pensamiento entre ceja y ceja, su semblante adquiere cierta expresión de santidad ". Y desde el “Mirador de la Guerra” piensa, "La gran ventaja que proporciona la guerra al hombre reflexivo es ésta: como toda visión requiere distancia. La hoguera de la guerra nos ilumina y nos ayuda a ver la paz que hemos perdido como algo terrible, monstruoso y tan hueco de virtudes humanas, como repleto de los más feroces motivos polémicos (...). Veamos el caso de una nación como la nuestra, pobre y honrada (...). En ella unos cuantos hombres de buena fe, nada extremistas, nada revolucionarios, tuvieron la insólita ocurrencia, en las esferas del Gobierno, de gobernar con un sentido de porvenir, aceptando, sinceramente, como bases de sus programas políticos, un mínimum de las más justas aspiraciones populares, entre otras, la usuaria pretensión de que el pan y la cultura estuvieran un poco al alcance del pueblo. Se pretendía gobernar no sólo en el sentido de la justicia, sino en provecho de la mayoría de sus indígenas. Inmediatamente vimos que la paz era el feudo de los injustos, de los crueles y de los menos. Y sucedió lo que todos sabemos ". Es a partir de este ambiente emocional, al tomar conciencia de que asiste a un combate entre Macbeth y Don Quijote, cuando escribe el soneto: De mar a mar entre los dos la guerra, más honda que la mar. En mi parterre, miro a la mar que el horizonte cierra. Tu asomada, Guiomar, a un finisterre, miras hacia otro mar, la mar de España que Camoens cantara, tenebrosa. Acaso a ti mi ausencia te acompaña, a mi me duele tu recuerdo, diosa. La guerra dio al amor el tajo fuerte, Y es la total angustia de la muerte, con la sombra infecunda de tu llama y la soñada miel de amor tardío, y la flor imposible de la rama, que ha sentido del hacha el corte frío. No es el poema de la nostalgia o la despedida, es el del desengaño, el de la ruptura definitiva de sus juegos imaginarios: Entre los dos la guerra más honda que la mar. Y el reconocimiento de lo que es y significa en ese momento político la persona de Pilar como representante de la " España tenebrosa ”. La España que Acaudilla otro Conde Don Julián – el general Francisco Franco - que también vendió su país a los moros, y a quien en otro poema de guerra desea: (...) que trepe a un alto pino de la alta cima, y en él ahorcado, que su crimen vea, y el horror de su crimen lo redima ". En los versos 7 y 8, supone que ella puede todavía sacar partido de aquél juego de mutuos embelesos; de los que él, desengañado, solo siente en el momento el dolor y la amargura de quien comprende que su experiencia amorosa no ha sido más que el fruto de la impotencia de su propio narcisismo: Por encima de la nostalgia del amor, hay amargura y liberación del propio delirio, y reconocer ser el juguete de una señorita sin otra ocupación fija, que la sus embelesos místicos y jugar a poeta. Machado piensa en Pilar - Guiomar desde la clarividencia de la desesperación . En el soneto el mar ya no es sinónimo de libertad o de lo inabarcable. El mar es un límite: "veo el mar que el horizonte cierra". Percepción lógica para él que es un refugiado huido del avance del ejército franquista y el mar le cierra el paso. No aparece aquí la referencia a los aviones que sobrevuelan Rocafort para bombardear la ciudad y puerto de Valencia, como un bordoneo pero su moscardoneo está presente en la utilización de vocablos que contienen la r . presentes en el primer cuartrto de la composición: De mar a mar y entre los dos la guerra más honda que la mar... Pensemos por un momento en el significado del verso " con la sombra infecunda de tu llama . La recuerda como una llama que en vez de dar luz y calor da sombra y frío, es decir como algo que atrapa su energía. ¿ Un agujero negro?, ¿O como ha descubierto en otros versos, la proyección de su propia imagen en un espejo?. Podemos entenderlo si fijamos la atención en el término hacha. No es tan frecuente en la poesía de Machado este término que no podamos reunir los significados que tiene en sus diversas composiciones: Es el instrumento de odio con que los hijos de Alvargonzalez asesinan al padre. Es también el instrumento que utiliza el perturbado seminarista, cuya crónica narra en un pequeño poema (CVIII) que asesina a sus padres para heredar y conseguir el objeto de sus deseos: " Enamorase de una hermosa niña; subíosele el amor a la cabeza con el zumo dorado de la viña y despertó su natural fiereza (...) y se acordó del hacha que pendía en el muro luciente y afilada. Pero es también el hacha del elogio a Azorín, escrito desde Baeza (CEXLIII). ¬ " Más otra España nace (...) OH tu, Azorín, escucha, España quiere surgir, brotar, toda una España empieza! ¿¨Y ha de helarse en la España que se muere?. ¿¨Ha de ahogarse en la España que bosteza?. Para salvar la nueva epifanía hay que acudir, ya es hora, con el hacha y el fuego al nuevo día. Y es en fin, el hacha de su poema " El mañana efímero " (CXXV) una España implacable y redentora España que alborea con un hacha en la mano vengadora la España de la rabia y de la idea " Tal vez todas las hachas son ese hacha con que la guerra dio al amor el tajo fuerte, que le hace sentir la total angustia de la muerte, al despertar de su propia muerte de fantasías y romanticismos viejos que hicieron de Guiomar la última tentación de poder, el último juego. Su historia posterior se ha relatado mil veces: Antonio reumático, artrítico, enfisematoso -- se fuma hasta las hojas de eucaliptos -- y cardiópata, trabaja más que nunca: escribe, hace discursos, publica...Tras una nueva evacuación de Valencia, pasa a Barcelona, y desde allí, en medio del invierno, hace su último camino huyendo con su madre octogenaria del ejército franquista, hasta la frontera francesa, para alcanzar el pueblo pesquero de Collioure -Soria de Arriba - como la bautizara Juan Ramón - donde muere pensando en refugiarse en la Rusia de Tolstoi. * * * En aquellos tres mal llamados años hace Guiomar un camino muy diferente: permanece en Portugal hasta febrero del 37, desde donde pasan a residir en Palencia, una vez "recuperadas" sus posesiones, allí reciben la visita de Luis Escobar, nombrado Director del Teatro Nacional; viene a pedir la ayuda de su marido Rafael, como ingeniero, para montar una serie de obras que se inician con un Auto Sacramental en Segovia, y Pilar va acompañando a Rafael y a sus hijas, que forman parte de la compañía. " La guerra continuaba, nos explica Pilar, con sus alternativas de dolor y esperanza, mientras la farándula del Teatro Nacional seguía expandiendo regocijo y cultura por los caminos de España ". A golpe de Auto Sacramental recorren la España Liberada. En Salamanca encuentra a Manuel Machado, quien le informa de los errores de su hermano Antonio, lo que sembró en Guiomar la mayor inquietud y zozobra. El fin de la guerra la sorprende en Palma de Mallorca, desde donde va a buscar a su hijo hospitalizado en Zaragoza, por una enfermedad contraída durante la contienda en los frentes del Ebro. Luego de aprender la nómina de familiares y amigos muertos o desaparecidos durante la guerra. Y comprobar que una ironía del destino ha colocado su elegante chalet del Paseo de Rosales en primera línea de fuego, frente al Cerro Garabitas de la Casa de Campo, desde donde las piezas de Artillería del Ejército Liberador, ha disparado casi 3 años sobre un Madrid hambriento. En mayo, la radio le trae confusas noticias de la muerte de Machado " llora silenciosamente experimentando un terrible desamparo "... pero la vida parece que no quiere ahorrarle ninguna desgracia. A mediados del siguiente mes de junio, a consecuencia de una intervención quirúrgica, fallece su hijo Rafael, lo que le sume en un estado " de locura, de desesperación, de aniquilamiento total, de muerte ", que dura dos largos años y del que sale con la publicación de un cuarto libro de poesía, “Holocausto ".
       Guiomar se va deslizando por los años 40, enroscada en sus depresiones y en su buena mala salud crónica que la dotó de una invulnerable fragilidad, con la que alcanzó a ser octogenaria. La muerte del hijo parece que facilitó la conversión de Don Rafael al nacional -catolicismo, y salvo su dedicación al puesto de Jefe de los Servicios Técnicos de los Teatros Nacionales y a la administración de sus propiedades, no se disipó en otros asuntos. Pilar no llega a hablar de reconciliación, ni siquiera cuando muere repentinamente la víspera de su onomástica, en octubre de 1954. Con el tiempo, el recuerdo de Machado se ha ido enroscando en la memoria de Guiomar como uno de los puntos centrales de recurrencia. En el poema " El mar " le entroniza en su harén necrófilo, junto a los cadáveres de su hijo y de su marido. " El mar le canta, como al hijo amado, en el último sueño ". Machado por lealtad o pudor, no comentó su relación con Guiomar ni a sus más íntimos, quedó en él sellado como un paradójico secreto de alcoba, quizás porque comprendió que Pilar era un " ángel azul..no tan celeste " o porque en su huerto cerrado era la principal protagonista de sus íntimas orgías onanistas. " Cosas sabe Omán de las que ignora Don Juan " Pero para Pilar, aunque siempre negó haber estado enamorada de Antonio, el secreto de su relación romántica se le hace difícilmente contenible: lo confiesa a Manuel Machado en la postguerra, el cual le corresponde con un soneto que prologa su libro " Holocausto"; lo transmite a su amiga Concha Espina, que con sus revelaciones y sus dobles verdades construye su libro "De Antonio Machado a su grande y secreto amor", donde para evitar sospechas sobre Pilar, mata al final a los protagonistas; más tarde, Pilar Valderrama lo irá dejando caer en oídos fieles que nunca la traicionaron, quizá a su pesar. En 1961 lo comunica, como un secreto de confesión, al agustino Padre Félix García, especialista en últimas conversiones,(Ortega y Gasset, Marañón…) para que lo difunda después de su muerte, en el caso de que alguien osado pensara que la amistad con Antonio " no estuvo por encima de todas las pasiones humanas ". Secreto de confesión que ella misma transmite en sus memorias. Tanto el sacerdote Agustino como el crítico al que envía una copia, le guardarán silencio, contra su volutad. Por fin, en los años 70, pensando en la próxima muerte que todavía tardará en llegar, prepara sus Memorias para después... Sin embargo, al final de la década, permitirá que le realice Moreiro, una entrevista para “Blanco y Negro”, donde desvela su secreto dorado para tal vez alcanzar el goce, que no ha logrado con su poesía. En sus memorias accedemos a un documento directo de lo que Machado debió representar para Guiomar, y en ellas podemos leer, no sin perplejidad, sus reflexiones sobre la actuación del poeta en la Guerra Civil y su muerte en el exilio. " Sentía en mi conciencia alguna culpa por tan doloroso final (...). Yo se‚ que sin mi ausencia, Antonio no hubiera escrito muchas cosas de las que publicó durante la guerra, ni hubiera pronunciado algunas conferencias que no eran dignas de él (...!), en esa culpabilidad quiero que caiga sobre mí, la parte que irremediablemente tuve (...), lo hago constar aquí para descargo suyo, en el juicio que más tarde se formó, de su actuación en la contienda. La incomunicación total de aquéllos tres años, le llevaron a la convicción de mi olvido. En Abel Martín y Juan de Mairena, hay una enorme carga de mi alejamiento (¿). Así, estuve con él hasta el último momento de su vida. Por eso él estará también hasta el fin de la mía. Ni un sólo día he dejado de rogar a Dios, por el hombre más bueno y entrañable que he conocido ". A partir de los encantos de la culpa, Pilar trata el recuerdo de Machado muerto, como trató a su persona: vivo lo desexualiza, muerto lo reduce a lo ideal, castrándole el pensamiento. En el año 75, al filo del Centenario de Machado y de todo el cambio que en la vida de España va a significar la muerte de Franco, escribe: " Pero yo sabré cerrar los ojos a este sofisticado presente. Divisaré‚ desde mi terraza un Parque del Oeste tranquilo. La Casa del Campo, y a la lejanía, la sierra de Guadarrama, con su limpio cielo y su aire vivificador. Con los ojos del alma, veré‚ una figura cansina, paseando despacio por la vereda más cercana a mi ventana, con la vista amorosamente fija en este balcón, en las horas doradas del atardecer... De ello darla Machado muestra en este verso que me envió en una carta, desgraciadamente perdida como tantas otras: Hora del último sol la damita de mis sueños se asoma a mi corazón " Extraña descubrir bajo ese recuerdo romántico un afán desvitalizador del recuerdo de Machado; pero no es desde luego novedoso, un poema de cuarenta años antes nos descubre una de las invariantes de la intención del vínculo que Guiomar creó en su imaginario con Don. Antonio Vienes a mí como a la mar el río Yo soy tu mar, que a veces se revuelve, se agita, y en sus aguas hay tempestad y muerte... Yo soy tu mar y tu río eres; en ocasiones pequeñito y lento cual si pararte quisieres (...). Cuesta descubrir en esta honesta dama de la alta burguesía, no obstante hija de un padre demente y huérfana abandonada en un colegio de monjas, que compensa con transportes beatos, o narcisismo religioso, su sentimiento de soledad, fruto de su abandono y timidez. Y que ella retrata en su poema “llamaban me rara”: la fuerza emocional. que expresa, en los primeros versos, “Yo soy tu mar, que a veces se revuelve (…) y en sus aguas hay tempestad y muerte”. Nos da la clave que nadie es de una pieza y esta piadosa señora, que se roza con los ángeles y el perfume de las acacias, lógicamente guarda en sus entretelas de seda, pasiones demasiado humanas, la rabia, la envidia, la lujuria, la venganza…que las piadosas hijas de Santa Margarita Alacoque la enseñaron a ignorar. Eso es lo que a la tribu de los narcisistas pasivo-agresivos, a la cual parecería estar adscrita G, les impide la empatía con el desheredado, la necesidad del otro: el pobre – algo habrá hecho para serlo- y no es extraño que se agarren a las falsas grandes ideas, La Patria, Dios, La Libertad. Para defender su profundo egoísmo, enmascarando el ansia de poder y su goce por la destructividad. Por eso no es extraño que escriba en su autobiografía : Volvimos a España cuando se recuperaron nuestras tierras de Palencia…. Su inconsciente la traiciona en esos versos, plenos de rabia, destrucción, poder al fin y al cabo cuyo significado, debió reprimir muy lejos de la Consciencia. Pero esa luz que de tanto en tanto envía lo Inconsciente, tendría que haber podido atravesar espesas capas de defensas irreflexivas construidas a través de generaciones…, de siglos, para que iluminaran en su conciencia otras ideas que den valor a “lo humano, demasiado humano”. Nadie tiene la culpa de que la realidad se construya por detrás del ojo del que mira. El narcisismo, como el idealismo, son los somníferos de la conciencia y la máscara de la maldad, pero se esconden tras palabras tan hermosas...Ley y Orden. Piedad, Justicia, Dignidad, Patria, Dios….Antonio Machado sólo interesa en tanto va buscando a Dios entre la niebla, porque así ella puede ser la diosa, transparente, toda pureza y bondad, que exhala la música wagneriana del final de Tristán e Isolda, su opera favorita. Como ya profetizara Don Antonio: " Ese tu narciso ya no se ve en el espejo porque es el espejo mismo " Guiomar con el tiempo se convierte en el espejo a la búsqueda de la alucinación de su propia imagen grandiosa: la Musa del gran poeta Antonio Machado. Que a pesar de desear en mostrar su relación con Antonio Machado, estuvo obsesionada que ésta apareciera " por encima de todas las pasiones humanas ". Guiomar olvida que la pasión de la pureza, al intentar instalarse en los espacios perfectos de lo irreal, donde todo esté atado y bien atado, se convierte en un movimiento del alma más peligroso aún: la pasión de lo angélico. La envidia, la ambición, la lujuria..., tienen como reverso la gratitud, la generosidad, el goce... el reverso de lo angélico es lo satánico: un ángel, quizá pueda guardar, retener o acumular, pero nunca es creador. Sin embargo, Satán, su extremo, es el principio del mal, la destructividad. Por eso la pureza lleva el riesgo del holocausto. Idealistas y puros son tanto el inquisidor como el terrorista. De ahí que la esencia de lo angélico sea el estatismo, pues su única posibilidad de cambio es hacia la destrucción. Quizá esa pasión por lo angélico – su furor angelicus - es lo que mantuviera a Pilar Valderrama, según ella misma cuenta, sumida en ese estado de ánimo depresivo casi permanente del que en vano busca reponerse en su finca de El Carrascal, de Palencia, en su jardín de Polop de la Marina, plantando cipreses, en sus viñas de Montilla o en su casa del Paseo del Pintor Rosales, contemplando los atardeceres rosa y malva sobre el Guadarrama, como una eterna huérfana vieja que encontrara , negando los fingimientos, la única razón de existir en el delirante amor de "su" poeta muerto y en su encantadora culpa porque su ausencia fuera la causante de que Antonio Machado cayera bajo la horda roja. Si Pilar Valderrama, en vez de cerrar los ojos a lo que ella llamó, sofisticado presente tras la muerte de El Generalísimo, los hubiera abierto, no solo se hubiera dedicado a contemplar desde su terraza del Paseo del Pintor Rosales, un Parque del Oeste tranquilo. La Casa de Campo, y a la lejanía, la Sierra de Guadarrama, con su limpio cielo y su aire vivificador, viendo con los ojos del alma, el fantasma cansino de su poeta muerto. Si se hubiera atrevido a encarar sus sueños, sin duda hubiera podido entender que la "otra escena", -- la que repetía tratando de resolver en vano en sus secretas galerías, durante 45 años y cuyo esfuerzo la agotaba inútilmente para vivir la vida — era que fue la amante metafísica y beata de un altísimo poeta, rojo, masón, onanista, guasón y un algo masoca, que ya la puso en guardia cuando le de dedicó la estrofa: “ Todo amor es fantasía él inventa el día la hora y su melodía; inventa el amante y, más la amada. No prueba nada contra el amor que la amada no haya existido jamás “ A Antonio Machado le costó el filo del hacha de una guerra civil, para desengañarse de la sombra infecunda de la llama de la soñada miel de amor tardío. Quizás a Pilar le hubiera costado una triste carcajada, reconocer el tiempo perdido. Pero prefirió arropar sus fantasías de Musa-Diosa de un poeta muerto, que por su abandono se arrojó en los brazos de la horda roja, como la amante de su marido se entregó a los inseguros brazos del viento, por el abandono de don Rafael. Todo, menos tomar conciencia de que su confesado permanente estado de tristeza provenía del esfuerzo de una niña, que trata de engrandecer su propia imagen, para contrarrestar el paulatino desvaimiento de su reflejo en el espejo desazogado de la memoria de un padre que se precipita en la demencia y los efectos de una rabia reprimida crónica, por soportar las repercusiones de su Vida no vivida





EnR-TV

Pincha en "Lista de reproducción" para elegir tu vídeo preferido. Tienes 52 vídeos a tu disposición. De momento.

...