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22 de marzo de 2016

Pues sabiendo que no es verdad, te lo parece


Extraída de Google



El mar sobre las puntas de las olas retumba
sobre mis viejos oídos en los que siento
perdidas caracolas del recuerdo
aunque mi ingenio se quiebre para olvidar
y donde mi boca de afiladas alas como garras
intenta arrastrarte por tus labios
y percibe como te me vuelves a escapar.

Arde fuerte el viento
dicen que es de poniente
y me susurra dulces palabras de amor
que se pierden por los aires.
Dónde vivirán ahora
aquellas blancas mariposas que frágiles se mecían
agitando sus dorados látigos en mi vientre
en tu vientre de mujer enamorada
que era capaz de dibujar los besos
colocando sus delicadas manos de ángel
sobre mi descolorida espalda.

Todos los lunares de tu cuerpo me los conozco
mientras en esta triste oscuridad los palpo
y puedo imaginar su número multiplicado por mil.
Por eso deja que tenga mis manos junto a tus manos
para ir hasta aquel abrupto acantilado
donde podremos contemplar el fin del mundo.
Rodéame con tus brazos y dame un beso
que me haga evocar
aquellas olímpicas madrugadas de los viernes
cuando los sábados eran sábados que duraban
hasta la fría llegada del vacío domingo.
Y recuérdame que cuando me vaya
habiendo de pasar largo tiempo sin verte
te escriba algunos versos de despedida.
Mira que la noche es larga
y el día acorta su velo de luz
cuando el fin de mis días está llegando
y tengo ya que partir.

Recuérdame aunque siquiera sea
como el sonido de la caracola del mar
pues sabiendo que no es verdad
te lo parece





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