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15 de abril de 2016

La casa del escritor

La foto es de Santiago Solano y corresponde a la ruta de la Visita Guiada

       Estimados amigos.
      He abierto una nueva bitácora en la que doy cuenta de mi nueva quimera literaria, relacionada con el título de esta entrada, y que, para entenderme y entendernos, llamo "Proyecto Invisible".
       Si queréis más información pinchad:


... y ya sabéis, para uniros a la fiesta, a la visita guiada, no hace falta nada; pero nada nada, que invitados estáis. Todos los segundos sábados y domingos de cada mes estaré allí, siendo la inauguración el primer fin de semana del mes de julio 2016.







Crítica recibida del libro "Lo invisible"

Como te prometí empleé mi tiempo del fin de semana en leer tu novela ( "tus novelas", pues son dos novelas cortas superpuestas, y éste es uno de sus grandes aciertos ). En primer lugar decirte que a medida que iba leyendo mi asombro por el dominio del lenguaje, la construcción narrativa y la escritura, bellísima y de gran calidad, fue creciendo sin parar. Realmente hay párrafos gloriosos, que los mejores autores de Literatura Clásica firmarían. Me sorprendió, además, tu registro, porque este libro tiene un lenguaje escrito y una construcción muy diferente a Elias Quimey, aunque ambos libros están publicados con pocos meses de distancia. Realmente demuestras una cultura y un conocimiento del lenguaje de muchísimo nivel, Santiago. También las historias me encantaron. Me parecieron maravillosamente ensambladas y, particularmente, la historia de Nanza y Fule, de Esperanza y Fulgencio, entronca con los grandes dramas amorosos rurales de todos los tiempos. También es un retrato excepcional de esa sociedad rural y caciquista del siglo pasado y hecho, además, con dos o tres pinceladas magistrales. Al igual que las relaciones "amos-siervos" que describes, con Don Agatpito y Adela, el personaje de Marcelino y su relación con Doña Fernanda ( personaje casi invisible y secundario, pero que está ahí)... y es que todos están ahí. Sin cansar, sin darle protagonismo excesivo. Y luego esa admirable dicotomía, tan bien narrada, del sexo y el amor divino, con Jesús como Amado... que me recuerda en Esperanza un poco las experiencias y visiones de Santa Teresa... En fín, hasta aquí todo bravos, todo enhorabuenas. También el espléndido trazo de las relaciones tio-sobrino en las que veo un poco - tiene que ser así no todo puede ser totalmente inventado - vida personal del autor, de Santiago Solano. Y el marco, magníficamente descrito, y la historia de los pueblos - toques, pero suficientes - de Santa Cruz de la Sierra y de El Puerto de Santa Cruz, y esas referencias siempre presentes de Trujillo y de la propia historia-leyenda de Extremadura. En fín, un libro espléndido y, sobre todo, la confirmación de un autor magistral. Solo algún pequeño pero: la fuerzas rebeldes fueron las de Franco ( justificada rebelión, pero así fue ) no las otras. Aunque en lo de los milicianos y sus barbaridades, de acuerdo. También de los otros. Pero bien, eso bien, salvo ese pequeño desacuerdo nominativo. Y el único pero, quizás, es el excesivo misticismo del final, de las páginas finales. Tampoco me gusta mucho el recurso "carbón", baja un poco el nivel narrativo y de las conversaciones tio-sobrino. Por lo demás, felicitaciones, Santiago. Eres un gran escritor.
Emilio Porta












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