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3 de abril de 2016

Literatura e Internet, ¿a dónde vamos?

Texto de la conferencia impartida el 31 de marzo de 2016, en la Sección Tertulia Marginal de los jueves, en el Ateneo, Madrid. 

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Extraída de Google
       Introducción


       Pocas cosas han alterado de manera tan profunda nuestra realidad como Internet y sus prodigiosas herramientas, acaso sólo comparable con la invención de la imprenta. 
       Uno de los campos culturales más desarrollados en Internet, precisamente, es el de la literatura. Esto tiene una fácil explicación. Internet es esencialmente un sistema de publicación. La literatura ofrece un tipo de material, los textos, que es el más sencillo de hacer circular por Internet. Si a esto le añadimos las ventajas de la velocidad de transmisión de los contenidos y el bajo coste de la producción es natural que en Internet hayan proliferado las publicaciones dedicadas a la literatura en la totalidad de sus facetas, tanto en la producción literaria en sí, como en todo lo relacionado con ella.
       Exploraré las relaciones, muchas veces tensas, entre la literatura que se desarrolla en el ámbito tradicional, en soporte papel, y la literatura que se gesta en Internet, soporte digital, señalando a su vez las ventajas, oportunidades e inconvenientes que ofrece esta pujante y novedosa tecnología.
       Tipificaré pues el material de carácter literario existente en Internet. No se trata de señalar los lugares concretos de información, sino de mostrar los diferentes tipos de espacios literarios relacionados con la literatura. No ofreceré pues listado alguno de direcciones de utilidad más que cuando sea estrictamente necesario, ya que lo que pretendo es la enumeración de los rasgos característicos, a sabiendas de que Internet es, por su propia naturaleza, proteica. 
       Desplegaré, en fin, primeramente ante ustedes la mayor parte del panorama actualizado de las posibilidades que cualquier persona interesada en la literatura puede encontrar en el entramado que denominamos Internet. Y en segundo lugar haré una aproximación a la Literatura que se hace en, de, y para Internet; analizando los nuevos modos de creación literaria que se están generando, y en consecuencia despejando la incógnita de la nueva literatura que en los albores del siglo XXI está naciendo: todo un mundo que gime en la tiniebla, y puja por salir a la luz.


       1.- La literatura en Internet

Extraída de Google
       Frente a la estructuración característica de los medios impresos, Internet ofrece un espacio múltiple y cambiante, con un alto grado de adaptación hacia nuevas formas de expresión: el deseo de innovar está siempre presente. Se parte siempre de los modelos del mundo de la impresión - libros, periódicos, revistas, bibliotecas, etc. -, y se tiende a realizar combinaciones entre ellos para dar lugar a espacios propios.
       También que Internet es en gran medida, por excelencia, y pese a los esfuerzos de convertirlo en lo contrario el medio del "artesanoaficonado". Con esto quiero decir que aunque podamos encontrar espacios altamente sofisticados en su presentación, son siempre los contenidos los que le dan su razón de ser y éstos no provienen generalmente de instituciones o personas dedicadas profesionalmente a la comunicación.
       La rentabilidad y el desarrollo vertiginoso de Internet se ha producido precisamente porque permite a cualquier persona, grupo o institución difundir la información que por cualquier otro medio hubiera requerido la participación de otros intermediarios, ya productivos, ya difusores, o de ambos a la vez. Internet permite ser, a la vez autor, editor, distribuidor y librero; todo el proceso puede es-tar en unas mismas manos.
       Y esta característica exclusiva de Internet es precisamente uno de los factores que más críticas generan contra el medio: "es que cualquiera puede publicar información", oímos frecuentemente. Acostumbrados como estamos a ciertos filtros en las publicaciones, hay quienes se irritan ante esta posibilidad que, indudablemente, genera muchos espacios de poca o ninguna calidad en cualquier sentido.
       Hay que comprender que Internet es un medio libre, más asequible que cualquier otro, cuya elevada facilidad de producción favorece la presencia de todo tipo de publicaciones, desde las de alta calidad hasta las más pobres, desde las realizadas por especialistas hasta las del aficionado. Todas tienen su razón de ser; todas satisfacen una función en un espacio universal.
       Son las diversas instituciones existentes en La Red las que se encargan de clasificar, recomendar, y señalizar el material que por ella circula en un intento de separar el grano de la paja. De ahí la importancia de los espacios dedicados a recomendar: son ellos los que, en definitiva, van trazando un mapa estratificado del cyberespacio. Lugares a los que una persona con un interés determinado y con un nivel de exigencia concreto puede dirigirse para localizar fuentes de información con ciertas garantías de que no perderá el tiempo.
       Por esto, la crítica en la Red es todavía más necesaria que en los medios impresos. El volumen de producción provoca la necesidad de orientación cuando se busca algo más que el placer de navegar.
       Todo cabe y nosotros elegimos.


       2.- Páginas sobre Autores


       Una de las publicaciones más populares y frecuentes en Internet son las páginas dedicadas a los autores literarios. Tanto es así que la popularidad de un autor en Internet se puede medir por el número de "páginas" que le han dedicado. Quienes tienen un autor favorito, las fundaciones dedicadas a preservar y difundir la obra de autores determinados, asociaciones nacionales o internacionales de especialistas en la obra de un autor, sus editoriales, etc., han desarrollado páginas de información sobre su autor en cuestión.
       En ellas podemos encontrar muy variada información: la biografía, la relación de su producción, bibliografía, acceso a material sobre el autor (ensayos, artículos, etc.) a cargo del creador o creadores de la página, material gráfico (fotografías, portadas de sus ediciones, etc.), enlaces con otros sitios de Internet dedicados al mismo autor...
       Este tipo de páginas ha servido para sacar a la luz un fenómeno que ha permanecido en la sombras frente a otros más propios de la cultura de masas: hablo de la capacidad de suscitar entusiasmo por parte de los autores literarios.
       En unas ocasiones es el interés académico de un especialista o grupo de especialistas sobre un autor el que motiva la creación de la página. En estos casos el material que se puede encontrar es de calidad contrastada y puede incluir desde material inédito hasta reproducciones facsimilares de los manuscritos del autor que se trata.
       Pero tampoco hay que desdeñar las páginas creadas por aficionados. Las hay de gran calidad y generalmente se anticipan a las más profesionales, a las académicas. En cualquier caso, es un fenómeno interesante que los estudiosos de la recepción y la sociología del hecho literario no deberían de desaprovechar como fuente de información de las actitudes socioculturales actuales.
       Las editoriales también se han lanzado a la creación de páginas sobre los autores estrella de sus catálogos. En estos casos, las páginas que les dedican suelen tener un carácter distinto, centrándose en la biografía o en entrevistas y promocionando el material de que disponen. Su interés está más centrado en los aspectos publicitarios de Internet y adolecen del entusiasmo característico de las realizadas por los aficionados y de las ventajas de las académicas, fruto de la investigación de especialistas.
       Como ventaja algunas editoriales disponen de los derechos sobre un interesante material gráfico acerca de los autores que han ido acumulando con los años. Hay en Internet interesantes páginas gráficas, calificadas generalmente como galerías o álbumes, en las que se puede revisar la vida de algún autor a través de imágenes, muchas de ellas inéditas o difíciles de encontrar.


       3.- Páginas de autores
Extraída de Google

       A diferencia del epígrafe anterior en el que los autores eran el objeto de la página, en este se trata de si el autor se atreve a experimentar con este nuevo medio expresivo y comunicativo.
       Internet no es sólo un medio de publicación, es también un medio de comunicación, a la vez, masivo y personalizado. Permite que miles de personas accedan a la información que ponemos en nuestras páginas, pero también el contacto personalizado entre el autor y el lector. Hablamos de una invitación al diálogo que nunca pudo existir en etapas anteriores de la literatura.
       Para algunos autores esto puede significar un engorro, pero para otros es el gran atractivo de Internet. La posibilidad de establecer un contacto directo con sus lectores es una fuente de información que hace al autor recibir impresiones y comentarios al margen de las de los críticos profesionales.
       Pero en Internet no están sólo los autores que publican en medios impresos. Internet ha hecho aflorar miles de personas que sienten el deseo de mostrar sus obras. Son innumerables las páginas personales que incluyen todo tipo de obras de creación: cuentos, novelas, poemas, etc. 
       Porque una página personal es un auténtico hogar, un espacio privado en el que se permite el acceso a los visitantes. Las páginas personales son la auténtica base social de Internet, su tejido. La gran revolución de Internet ha sido convertir en emisores a sectores sociales que hasta el momento sólo podían ser pasivos receptores en el mundo de la comunicación. Esos millones de personas conectadas por todo el mundo sienten el deseo de mostrar a otros sus aficiones, su personalidad, sus producciones, su familia o, si se tercia, su mascota. Muchos de ellos deciden mostrar sus creaciones literarias, aquellas que dormían en cajones o sólo pasaban por las manos de sus amistades. 
       La facilidad de publicación en Internet alienta la producción literaria. Muchos alegarán que los filtros de edición del mundo impreso son una garantía de calidad, pero: ¿es así siempre? 
       Si nos alejamos de una concepción elitista del arte, es bueno que se escriba, independientemente de la calidad que se pueda alcanzar; no debe haber nada censurable en que si a alguien le apetece escribir un relato o un poema, pongamos por caso, no pueda hacerlo y compartirlo con quienes estén dispuestos a llegar hasta la última línea. Internet no es un museo o un panteón de hombres ilustres; es un medio vivo, dinámico, que se hace día a día con la aportación de millones de personas repartidas por todo el mundo. Nadie impone nada a nadie; sólo se crea un espacio en el que se acoge al visitante que nos llega.
       En Internet podemos encontrar textos tradicionales, que la utilizan como medio de publicación y distribución. En estos formatos, los textos son similares a los que nos encontramos en la literatura impresa. Pero también existen autores que se lanzan a la creación experimentando con las posibilidades que este nuevo medio y soporte ofrecen. Aparece así la literatura hipertextual, la llamada hiperficción o hipernarración, también “literatura ramificada”, en la que se aprovechan los formatos que permite el sistema de hipertexto, característico de la World Wide Web y que expondré más adelante. 
       Destacar que estos autores, liberados de los condicionamientos estrictos del texto impreso, aprovechan las posibilidades crecientes del nuevo medio. La introducción de planteamientos multimedia revoluciona el concepto de texto que deja de ser simplemente escritura secuencial cerrada para adentrarse en los caminos convergentes de la escritura y lo audiovisual. 
       El escritor tradicional sólo se preocupaba del texto; ahora, el Escritor en Red, se lanzan a producir obras en las que los elementos plásticos, el sonido, etc. cumplen nuevas funciones expresivas. 
       ¿Un nuevo género? 
       ¿Una nueva vanguardia? 
       Lo evidente es que Internet está permitiendo salir de los cajones innumerables textos creativos, que está generando un nuevo tipo de autor al margen de los canales impresos tradicionales y está dando lugar a nuevas formas y géneros.
       Desde los puntos de vista social, cultural y estilístico, estos fenómenos no deben ser ignorados. Valorados en sus justos términos sí, pero no ignorados. 


       4.- Espacios dedicados a obras literarias

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       En ocasiones el centro de interés no lo constituye un autor, sino una obra concreta. Podemos considerar tres casos típicos: la obra maestra, la obra recuperada y la obra de culto. 
       Es habitual que algunas de las grandes obras maestras de todas las literaturas hayan generado asociaciones, congresos, celebraciones de centenarios, etc., que se concretan posteriormente en publicaciones en Internet. Uno de los ejemplos más claros de este caso son las páginas generadas sobre El Quijote. La obra de Cervantes dio lugar a páginas en todo el mundo y hoy es posible encontrarla en varios idiomas y en diferentes formas de edición: facsimilares, hipertexto, etc.
       La recuperación de obras difíciles de localizar en ediciones impresas son también asunto de páginas en Internet. En muchas ocasiones, los especialistas universitarios disponen de transcripciones que han utilizado para sus trabajos o se realizan digitalizaciones de las páginas de viejas ediciones para ofrecerlas en versiones facsimilares. Éste es uno de los aspectos de más interés para los especia-listas. El poder disponer de ediciones fácilmente accesibles es una gran ventaja. Obras dignas de coleccionistas aparecen en los lugares más insospechados de Internet. Viejos libros y panfletos casi desconocidos se revitalizan digitalmente para disfrute de muchos.
       La obra de culto pertenece más al mundo de la cultura escondida, a los grupos minoritarios que comparten el entusiasmo por alguna obra determinada. El carácter global de Internet, su capacidad para mantener unido lo disperso, de tener enlazados a los seguidores a través de publicaciones, listas o chats, ha dado una nueva dimensión a este fenómeno. Cualquier lector que tenga una obra favorita puede tener casi la seguridad de que encontrará otros adeptos con los que compartir su devoción en las más diversas partes del mundo. En ocasiones se trata sólo de intercambiar impresiones sobre la obra, pero en otras se generan complejos espacios partiendo de la obra misma, de sus personajes o situaciones, que posibilitan todo tipo de actividades.


       5.- Editoriales virtuales


       Una editorial virtual es una empresa dedicada a la edición y distribución de obras en formato electrónico a través de Internet. Hay ocasiones en que el autor se edita a sí mismo, en su página web, en su bitácora, pero en otras prefiere que su texto o textos sean alojados en un espacio calificado como editorial. 
       Hay que señalar en esto que la terminología utilizada refleja la del mundo de lo impreso y trata de diferenciar funciones distintas sobre una misma forma de producción. Básicamente no hay diferencias técnicas entre las páginas de una editorial virtual y las de, por ejemplo, una revista o una publicación personal. Las diferencias son funcionales, es decir, se diferencian en la función que cumplen dentro de Internet y del tipo de servicio que ofrecen.
       Una editorial virtual es, por tanto, una persona u organización que acepta publicar los trabajos de otros, bajo unas determinadas condiciones, a través de la Internet. Hay que diferenciarlas claramente de aquellas editoriales del mundo de lo impreso que también pueden difundir determinados textos por la Red. Tendremos, pues, editoriales en Internet y editoriales virtuales, que serían aquellas cuya actividad se desarrolla íntegramente en Internet.
       Este último tipo ha proliferado mucho en los últimos tiempos. Su virtud principal es que evita la dispersión de los textos literarios al agruparlos en un espacio común. Los textos que podían estar repartidos en diferentes páginas de servidores, dificultando su localización por parte de los posibles lectores, son más fáciles de encontrar dirigiéndose a un punto de alojamiento que se califica como editorial.
       Hay otro factor importante. El autor que desea obtener algún rendimiento económico de su producción literaria deja en manos de la editorial la gestión de sus derechos y el cobro, en su caso, de su obra. Éste es uno de los puntos más complejos del mundo de la publicación en línea. La obra deja de ser un objeto material (el libro, la revista) y pasa a ser energía que se dirige allí donde es solicitada. Ya no existe una tirada de una obra, un número de ejemplares que son producidos materialmente y distribuidos a unos puntos de venta a la espera de la llegada de los lectores compradores. Ahora existe un espacio al que los interesados acceden para revisar el material existente y obtener una copia digital del texto.
       En Internet se están observando dos tendencias básicas: 
       La primera es su utilización como fuerza distribuidora y ahorradora de recursos. Basta con tener un solo original del texto para satisfacer la demanda de millones de posibles lectores. A diferencia del mundo impreso, en el que hay que realizar tantas copias materiales como compradores se estime que van a desear adquirir la obra, con el consiguiente esfuerzo económico y riesgo empresarial, en el mundo digital existe un solo original del que no es necesario realizar copias para llegar a más posibles lectores. Sólo en el caso de que la obra se materialice para su envío por otro medio exterior a Internet en un soporte ya sea digital (disquete, CD-ROM) o en copia impresa (edición bajo demanda o tirada tradicional) es necesaria una inversión económica complementaria, la del soporte y la duplicación.
       La segunda fórmula es la de la gratuidad. El proyecto editorial, en este caso, ofrece la posibilidad de la edición en línea sin ningún tipo de contrapartida. Ya no es el negocio editorial, sino el mecenazgo cultural el que prima. Puede que el autor no desee obtener un rendimiento económico por su obra, sino que lo haga por el mero placer de escribir y ser leído. 
       En estos tiempos comerciales en los que el libro es un producto más que un bien, puede parecer extraño, pero Internet siempre ha sido una fuente de material libre y del deseo de compartir. 
       Y para terminar este apartado decir que las editoriales virtuales se convierten a veces en un buen banco de pruebas para comprobar la aceptación de los textos, si bien las condiciones en uno y otro medio son muy distintas, pero, en cualquier caso, permiten conocer sus posibilidades en mayor grado que las del original que llega directamente a la editorial sin ningún tipo de referencia y queda a ex-pensas de la intuición de los editores.


       6.- Revistas sobre Literatura

Extraída de Google
       Las revistas de y sobre literatura ocupan un lugar destacado en Internet, son espacios de interés general. No son sólo cuestiones que interesen a especialistas, interesan a muchos otros internautas.
       En este campo tenemos desde revistas generales hasta revistas con un alto grado de especialización temática. Muchas de ellas son versiones de revistas ya existentes y con larga tradición en el mundo impreso y otras han nacido con Internet: constantemente están apareciendo en todos los puntos del globo revistas que buscan ocupar los huecos temáticos existentes.
       Las revistas literarias o académicas siempre han tenido problemas de subsistencia, básicamente derivados de circunstancias económicas y de distribución. Internet ofrece un medio asequible para que esas publicaciones, que tendrían dificultades para sobrevivir en el caro mundo del papel, puedan desarrollar su labor cultural. 
       Pero las características esenciales de estas revistas literarias en Internet sufren una drástica transformación, se convierten en un lugar más, ciertamente temático, desde el que llegar a los mismos contenidos: pierde su valor diferencial. 
       En el mundo del papel, las revistas son objetos materiales aislados, situados en el espacio y el tiempo. La revista impresa es una unidad cerrada que busca su especialización como forma de identificación, como rentabilización de la inversión del especialista que la adquiere y como facilidad de localización de un material sobre aspectos concretos. Es decir, una revista se especializa para atraer a un sector determinado de interesados en el tema que desarrolla. 
       Internet, por el contrario, no es un espacio diferenciador sino integrador. Con esto digo que Internet es sencillamente una gigantesca base de datos en donde la unidad mínima y real es el documento; la revista, por el contrario, es una unidad formal, una apariencia organizadora, en resumidas cuentas, lo que se de-nomina una interfaz. A un artículo concreto se puede llegar a través de la misma revista, por su índice, directamente a través de una búsqueda temática, o a través de una publicación que agrupe la producción existente sobre un tema concreto.


       7.- Proyectos literarios

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       El término Proyecto se utiliza en Internet para espacios con un objetivo, generalmente de gran entidad, que se ha de cumplir en un plazo medio o largo. Un proyecto, pues, es una obra en progresión hacia un objetivo determinado. Mientras otras páginas se construyen mediante acumulación, los "proyectos" van completando etapas más o menos definidas de antemano hacia su objetivo. 
       Quizá el más célebre proyecto en Internet sea la Wikipedia, la enciclopedia de contenido libre en la que todo el mundo puede editar, que recibió el pasado 2015 el prestigioso premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional. 
       También el Proyecto Gutenberg, una iniciativa para construir una biblioteca universal con textos electrónicos aportados por voluntarios de todo el mundo que alcanza a día de hoy 51425 títulos.


       8.- Bibliotecas virtuales

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       El mundo de las bibliotecas ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de las redes de comunicación. La posibilidad de compartir los recursos de información entre bibliotecas distantes, unido a los esfuerzos por la normalización que permitiera el intercambio, supuso un avance importante en los primeros pasos de las redes.
       Como sucede en el caso de las editoriales virtuales, reservo el término "biblioteca virtual" para aquellas que manejan exclusivamente los recursos digitales, aunque la tendencia global es que las bibliotecas tradicionales incorporen cada vez más textos en formatos distintos a los de los libros impresos. Para algunos el futuro de las bibliotecas será digital; no sé si esto será así de forma general, pero sí creo que serán muchos los tipos de documentos que pasarán a soportes digitales.
       Una biblioteca digital es un tipo más de función especializada dentro de Internet. A semejanza de la biblioteca tradicional, es un espacio destinado a albergar textos para su consulta. La diferencia es que este tipo de biblioteca no necesita disponer de los textos, sino tan sólo enlazarlos. Es decir, la función de estos bibliotecarios se asemeja a la del documentalista: localiza recursos en Internet y los pone clasificados a disposición de los usuarios. 


       9.- Bases de datos de información literaria

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       Anteriormente hemos calificado Internet como una gigantesca base de datos, como miles de millones de archivos repartidos por todo el mundo. Existen también en Internet, esta vez no en sentido metafórico, auténticas bases de datos cuya información es de carácter literario o lingüístico. Una base de datos es un programa que permite mediante un sistema de preguntas obtener una información determinada. Pregunta, búsqueda y respuesta es su estructura básica.
       Los accesos para las consultas, tal y como ocurre con las bibliotecas, pueden estar abiertos a cualquier navegante o, por el contrario, accederse a sus servicios mediante alguna fórmula de pago. En algunos casos, el acceso está limitado a los miembros de determinadas instituciones.
       Las bases de datos más frecuentes en Internet son las bibliográficas. Las universidades y otras instituciones públicas permiten la consulta de los títulos de los fondos existentes en sus bibliotecas. La consulta a distancia de fondos bibliográficos es una de las grandes ventajas de Internet. 
       Además de los fondos disponibles en las universidades, se puede acceder a los de la Biblioteca Nacional (y a las equivalentes en la mayoría de los países, como, por ejemplo, la Biblioteca del Congreso, en Estados Unidos), al catálogo del ISBN, etc., instrumentos siempre útiles en los casos en que tenemos que buscar o verificar los datos de alguna publicación, su disponibilidad actual, número de ediciones, etc.
       Bases de datos son también los diccionarios en línea, que nos permiten resolver dudas en casi cualquier idioma. Desde nuestro ordenador podemos acceder a una gran cantidad de ellos directamente.


       10.- Espacios de recursos literarios seleccionados

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       Una de las secciones más útiles que poseen generalmente las publicaciones en Internet es la que destinan a la recopilación de direcciones de interés de otros lugares de La Red. Frente al sentido de competencia que impone el comercial mundo de lo impreso, Internet es un espacio de colaboración. Este cambio de estrategia es fácil de entender si se tiene en cuenta que Internet sólo puede existir como un espacio interrelacionado. 
       Internet sólo existe si la red de comunicación en intercambio se forma y para hacerlo debe unir sus puntos. Los hilos que tejen esta red son las conexiones existentes entre los diferentes puntos o nodos. Es decir, cualquier publicación es punto de entrada a otras. La progresiva comercialización de Internet ha hecho que, en ciertos sectores, las conexiones sean interesadas, es decir, son realmente publicitarias y pueden suponer incluso un beneficio económico; pero aún así son un signo de la necesidad de mantener los lazos, aunque sean restringidos y condicionados. Por el contrario, las páginas de instituciones sin ánimo de lucro o las de personas particulares siguen manteniendo el espíritu colaborativo de la "selección recomendada".
       En este tipo de páginas, como en el autodenominado Primer Diario Digital Global Corporativo de La Red, de Escritores en Red - Asociación Marqués de Bradomín -, se incluyen enlaces con otro lugares de Internet recomendados por su interés, en este caso bajo los epígrafes “Revista,concursos,colateralaes”, “Actualidad literario”, o incluso “Lo que está pasando”. 


       11.- Información sobre actividades relacionadas con la literatura

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       Como cualquier otro elemento cultural, la literatura también genera una serie de actividades relacionadas con ella. Nos referimos a eventos como congresos, recitales poéticos, conferencias, concursos literarios, etc. La capacidad comunicativa y difusora de Internet, el ser el medio más barato, tanto en términos absolutos como relativos, el más rápido, y en el que cualquier información es accesible desde cualquier lugar del mundo desde el mismo momento en que se introduce, convierten a Internet en el medio idóneo para informar de este tipo de actividades.
       En la weblog de Escritores en Red citado más arriba hay una sección que se ocupa de estos asuntos: La Actividad de los socios. En ella se da cuenta puntualmente de los actos que desarrollan los asociados. Nada mejor que acudir a esta weblog si quieres saber qué están haciendo o van a hacer los de Escritores en Red.
       Y así con muchos otros ámbitos, tal que el Ateneo mismo en el que estamos, que es uno de esos casos en los que tienen una agenda, en este caso no sólo con literatura, también con otras actividades.


       12.- La literatura de Internet

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       Todo, o la mayor parte de lo expuesto hasta el momento, podemos etiquetarlo de Literatura en Internet. Esto quiere decir que los textos nacen fuera del entorno internaútico y llegan a él, suben a él diré de aquí en adelante, para cumplir con unos objetivos ajenos al medio en el que se implantan. Claro pues que, y por poner un único ejemplo, el Proyecto Gutenberg, citado con anterioridad, con sus muchos miles de libros en formato electrónico, no son Literatura de Red. Son parte de La Red, no así literatura generada en y para La Red.
       Pero, ¿existe una literatura internaútica, una literatura escrita por y para internautas, una literatura marcada por el formato o formatos de La Red, una literatura específica, única y claramente diferenciada de las literaturas hasta ahora construidas? La respuesta es sí. Y no sólo eso. Esa literatura no puede cruzar los umbrales de La Red sin perder gran parte del contenido que por estar en La Red precisamente tiene. Le pasa un poco como a las grandes obras literarias que en otros formatos, en cine, por ejemplo, dejan de ser lo que son para convertirse en un simulacro, en una sombra de lo que en su formato papel son. 
       El ejemplo más destacado de esta Literatura de Internet, no el único desde luego, y únicamente por el simple hecho de haber tenido cierto eco social es el del escritor coruñés afincado en Palma de Mallorca Agustín Fernández Mayo. Agustín, como otros muchos autores, experimenta primero en La Red y utiliza las características del medio que veremos a renglón seguido: esto constituye el primer momento de su creación literaria, es el tiempo del internauta, el tiempo del “artesanoaficionado”. Con el material reunido, con los textos internaúticos seleccionados, prepara un libro, digamos que poesía, digamos que novela, a la antigua usanza, y con él entra al trapo en el mercado tradicional, en el formato papel, a sabiendas desde luego que en tal paso se ha quedado atrás, en el lugar que le co-rresponde, en La Red, la literatura internáutica: esto es el momento del profesional, también el momento de la traición a todo cuanto en La Red ha dicho que era, el momento de la degeneración del hipertexto, de lo hipertextual, en mera literatura del siglo XX, en otra obra más en papel. 
       Ocurre con la obra de Fernández Mayo lo contrario que con la de los otros autores de reconocido prestigio. Si la literatura clásica sube a La Red para estar. La literatura de Fernández Mayo, baja de La Red para convertirse en texto convencional. Las novelas de la serie Nocilla son el ejemplo más claro de cuando estoy diciendo. 
       En este ámbito, autores que hacen literatura internáutica y que luego la bajan a papel, podríamos citar también a Jorge Carrión, Eloy Fernández Porta, Vi-cente Luis Mora o Juan Francisco Ferré.
       Sí, hay una literatura que nace en La Red y que por ende tiene las mismas características que definen el nuevo medio de comunicación: es esa literatura del albor del siglo XXI que gime en la tiniebla, y puja por salir a la luz, que hemos dicho con anterioridad.


13.- Las características del medio internaútico y sus consecuencias

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       En primer lugar fue el texto. Y dijo el hombre, hagamos La Red, y nació el hipertexto. Y cada palabra adquirió un nuevo significado: cada palabra podía hipervincularse con cualquier otro documento, con cualquier otra fotografía, con cualquier otra cosa. Y con ello la palabra casa, por ejemplo, aparte del significado que le es propio, en La Red, está unido indefectiblemente a los ochocientos setenta millones de resultados de consulta que nos da el buscador Google, por ejemplo, a fecha de 24 de marzo de 2016. Era la Internet Uno, la Internet Libro de Consulta, la Internet Escaparate, la Internet de los Webmaster, de las Páginas Web estáticas: el gran libro de La Humanidad abierto a toda la Humanidad en hermosas y pequeñas ventanitas de cristal.
       Y dijo el hombre, esto de la Internet Uno, esto de que desde casa, cómodamente sentado en mi sofá, los ojos en la pantalla, uno pueda consultar todo, es extraordinario, pero no es suficiente. Hagamos la Internet Dos. Y el usuario pudo interactuar: había nacido el blog. Y la interactuación socializó La Red de tal manera que cualquiera pudo subir contenidos, sin conocimiento alguno de programación, mediante el uso de un simple formulario, y, todo lo más, una elección de formato previo. Y con el blog, apareció el comentario, un pequeño recuadro en el que otro cualquiera, con consentimiento del autor propietario del blog claro está, podría subir cualquier cosa, desde una crítica favorable a cualquier excentricidad que se le pasara por la cabeza, ya fuera coherente o no. 
       Y el comentario, algo tan simple como eso, cambió para siempre el sentido de las cosas. La interactuación, en el caso de lo literario, ayudó al autor a comprender que en literatura nada es en vano, que el lector tiene sus derechos, su corazoncito latiendo. Y más, mucho más que eso, puso al autor a la misma altura que al lector pues el texto de uno y otro estaban allí mismo, en la misma pantalla, formando un todo único e inseparable. El Autor Cátedra, el Autor Sapientísimio de los siglos XIX y XX había muerto. Y el lector, ese receptor punto final de una obra literaria, mutó y pudo hablar, exponer abiertamente sus opiniones.
       Y dijo el hombre, esto de la Internet Dos está bien. Que el Internet literario haya alcanzado ya claramente las tres características que lo definen, la brevedad, la tensión, y la interactividad, es estupendo. Estaba un poco desordenado todo, un en nada comercial, eso sí, pero bien: Internet era entonces la inversa y sin embargo exacta imagen del caos universal. Pero el Universo que conocemos parece que se organiza en galaxias. Creemos las Redes Sociales. Y las redes sociales fueron y con ellas la literatura de La Red se vio, por primera vez desde que iniciara su andadura a nivel global, golpeada, reducida, constreñida, enviada a vivir en poblados de la periferia que comandados por entes ocultos con intereses ocultos marcaban líneas de actuación más allá de la creación por la creación y reducían, también, a su vez, las posibilidades del formulario del blog. Habíamos caído en las redes de la imagen por la imagen, caso de Facebook, y en las redes del nano mensaje, caso de Twitter.
       Y en esto estamos. 


       14.- La socialización de la literatura. Novelas de muchas páginas. Libros de muchos autores. Brevedad. Profesional/ “artesanoaficionado”.

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       La socialización de La Red trajo también la socialización de la literatura en su sentido más amplio: que literatura es cualquier trabajo escrito. Todos nos pusimos a escribir en la caja de la entrada del formulario del blog textos breves, y los que sabían hacerlo, textos intensos. Y no fue bastante con eso. Escribimos los comentarios, y luego, los que sabían hacerlo, los comentarios literarios.
       No me extraña nada que ante esta avalancha de palabras el recientemente fallecido Umberto Eco dijera de La Red que se debe iniciar un ejercicio crítico cuanto antes, y que si no nos ocurrirá como al personaje Funes, de Borges, que tendremos todo pero que no seleccionaremos las cosas realmente importantes porque habremos perdido esta facultad. 
       Olvidaba el Sr. Eco una o varias de las características de La Red. Olvidaba que La Red, como manifestación cultural que es, tiende a potenciar aquellos aspectos que interesan a la comunidad, entendida ésta no como en los medios de comunicación masivos, sino como una serie de usuarios con unos intereses comunes. Y sí, es verdad que los medios masivos tienden a trivializar o a marginar la cultura en beneficio del espectáculo. Pero también que a diferencia de otros medios que deben buscar un punto de interés común a millones o miles de personas, La Red puede funcionar con unos pocos interesados, o con miles.
       Esta inmensa virtud permite que existan todo tipo de niveles, desde los más burdos a los más especializados, simultáneamente, en un mismo espacio comunicativo. El gran valor de la Red es que no tiene una programación, como las cadenas televisivas, en la que alguien decide qué debemos ver, sino una convivencia libre en la que es el usuario, tanto creador de informaciones como buscador de ellas, el que decide a dónde se quiere dirigir en función de sus necesidades e intereses.
       Hay pues en esto, en este viejo dilema entre Mester de Clerecía y Mester de Juglaría, intereses enfrentados, como los ha habido siempre. 
       Los de clerecía, los que se definen como profesionales de lo literario, fundamentalmente en novela, plantean unos textos voluminosos, los autores tradicionales en su formato papel tras su empresa editorial tradicional: démelos usted voluminosos, los libros, se supone, que me encanta… parece ser la consigna. 
       En los de juglaría, sin embargo, ocurre lo contrario. La entrada es el único documento posible, sólo tras la pantalla del dispositivo electrónico conectado a Red, y son de una brevedad que no va más allá de las cuatrocientas palabras. Una novela sería la consecuencia del hipervínculo entre las distintas entradas, documentos que por ellos mismos ya tienen un valor cerrado: son elementos de contenidos acabados. A esto habría que añadirles las cajas de los comentarios literarios, que según sea el interés que levante el texto publicado será de más o menos extensión. 
       Y sobre todo, que autor y lector forman un todo, ambos son autores de cuanto se cuenta, ambos participan de lectura y escritura al mismo nivel, digamos si se quiere, y por hacer una diferenciación claramente entendible, de una forma “artesanoaficionado”, que es la característica base de La Red. Esto lleva a la disolución del concepto autor/lector para entrar en un texto que es claramente poliau-torial. Tal es el caso de la novela “Blogsferatour”, la primera novela interactiva publicada en La Red en un marco de asociación de escritores, a Escritores en Red me refiero, que cuenta con un elenco de más de sesenta autores.


       15.- La nueva manera de leer y escribir. La novela/espacios interactivos. La poliautoría.

Extraída de Google
       Nace aquí pues una manera nueva de entender la literatura. Diría yo que es aquí en donde reside la verdadera literatura internáutica, la literatura de La Red, en la que autor y lector forman un todo productor y a la vez un todo lector. También que no se entiende esta literatura en otro formato que el de La Red. Fuera de su ámbito, el hipertextual, la obra literaria es otra, pierde sobre todo la interacti-vidad, se convierte en un texto cerrado en el que autor y lector son personajes de un cuerpo literario que pertenece al mundo inmutable de un estadio llamado libro; mientras que en La Red el texto siempre es susceptible de ser enmendado, susceptible de ser ampliado, e incluso susceptible de ser eliminado: es la auténtica Historia Interminable. 
       Es por esta característica que la Literatura de Red difícilmente entrará en los mercados estándares, en los mercados tradicionales tal y como los conocemos en la actualidad. Incluso aquellos textos literarios que son expuestos exclusivamente en documentos electrónicos, publicados en las editoriales virtuales, vendidos como elementos cerrados de un único autor, son, por lo menos de dudosa catalogación como textos propios de La Red.
       Otra cosa es que en la actualidad no se encuentre el camino comercial para hacer rentable este tipo de literatura, este tipo de lectura, este tipo de interacción. Lo que sí me parece claro es que la Literatura de Red ha de darse exclusivamente en ella, que no supone ningún robo de mercado a las viejas instituciones editoriales, y que como el cine en su día, está buscando el estado perfecto para convertirse en un nuevo arte. Quizás el Octavo Arte sea la Novela Interactiva. Pero eso sólo el tiempo lo dirá.


       16.- Conclusiones.

       Hay una Literatura de Red en el albor del siglo XXI que gime en la tiniebla y puja por salir a la luz. ¿Y ustedes qué opinan?

La foto es de
Antonio Luis Vecino








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