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14 de abril de 2016

Presentación de "El diario perdido de El Principito", de Xavier Frías

Extraída de Google

       Buenas tardes y todos y muchas gracias por su asistencia a este acto en el que se presenta “El diario perdido de El Principito” de Xavier Frías Conde.
       No recuerdo exactamente cuando conocí a Xavier en persona, sí que tomé contacto con su obra y leí con interés sus microrrelatos animada por nuestra amiga común Laura Frost hace unos pocos años. Posteriormente y a través de Lidia López Miguel comenzó nuestro trato personal y profesional, colaborando con él y con Lidia en diversos proyectos literarios y editoriales. Es un placer y una gran responsabilidad que me haya elegido para esta presentación. Más después de saber el tiempo que ha dedicado a esta obra (once años) y lo que supone para él, espero no defraudarle.
       Aunque sé que prácticamente todos los que estamos hoy aquí sabemos la trayectoria profesional de Xavier, creo que conviene recordarla.
       Xavier nace en Béjar, Salamanca, en 1965. Estudió magisterio en un centro adscrito a la Universidad Complutense (1986), se licenció en Filología Inglesa (1989) y acabó doctorándose en Filología Románica (1995). Trabajó como maestro en diversas escuelas públicas de la Comunidad de Madrid durante más de diez años y, desde 2009, lo hace en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), donde aún desarrolla su labor docente en el área de Filología Gallego-Portuguesa. Compagina su actividad docente con su labor como escritor. Ha participado en varias antologías y ha publicado ya más de cincuenta libros; de poesía, de literatura infantil, de narrativa y de micro-ficción, en diversas lenguas, principalmente en gallego-portugués, lengua que ama. Su actividad literaria se completa con traducciones diversas y, además, como bloguero activo, publica su obra en diversas bitácoras. Finalmente, es cofundador de Lastura, un interesante proyecto editorial que, alejado del mercantilismo y los superventas, se fundamenta en tres pilares básicos: todos los idiomas, todos los géneros y precios justos.
       Después de esta breve reseña. Me voy a centrar en el libro que hoy se deja ver, tocar y oler por nosotros como sensaciones previas a su lectura.
       Sabemos que, por cuestiones pedagógicas, es necesario clasificar los elementos concretos y abstractos que nos rodean utilizando diversos criterios. Lo hacemos, por tanto, con la Literatura y uno de esos criterios es la edad. Así utilizamos el término de Literatura Infantil y Juvenil refiriéndonos a lectores ubicados en la infancia y en la adolescencia. En ocasiones este criterio es ficticio porque para muchos de estos libros el único que tendría validez y consistencia es el de la calidad. Se trata de buena Literatura y, como tal, tiene diversas lecturas e interpretaciones dependiendo de la edad en la que se lea siendo además conveniente realizarla en diversas etapas de la vida para disfrutar de ella y lograr un mayor enriquecimiento personal. 
       Hay muchos libros de este tipo dentro de la Literatura Infantil y Juvenil, por nombrar algunos: “Momo”, de Michel Ende, “El abrigo verde” de María Gripe y “Los niños tontos”, “El saltamontes verde” de Ana María Matute. Pero uno de los más representativos es El Principito de Antoine de Saint-Exupéry. Cuando fue publicado en 1943 ni tan siquiera existía en el mundo editorial el apartado de Literatura Infantil y Juvenil como elemento de marketing empresarial. 
       Sobre El Principito se ha escrito mucho y las interpretaciones de la historia son infinitas. Solo quiero esbozar un breve apunte personal sobre el libro como precedente al que presentamos hoy.
       Los adultos bloqueamos, no dejamos entrar por nuestros ojos y oídos todo lo que no venga dictado por el orden social. El bien y el mal, lo adecuado y lo inadecuado, lo bello y lo feo, son categorías pragmáticas impuesta por una educación que ciega nuestra mirada a todo lo que no sea establecido como normal y, en muchas ocasiones, anodino o banal. 
       “Por eso vemos sombreros cuando deberíamos ver boas devoradoras de elefantes, porque nuestra mirada está adiestrada para ver lo cotidiano frente a lo extraordinario; vemos una simple rosa donde deberíamos ver el amor con todas sus implicaciones emocionales; y frías estrellas cuando podríamos sin mucho esfuerzo escuchar la sonrisa de las personas que echamos de menos”. ¿Cuántas cosas dejamos de ver y de sentir porque hemos perdido la virginidad de nuestros ojos y corazón?
       Algo similar sucede con el libro de Xavier Frías Conde.
       Xavier ha realizado a partir de este libro mágico, no una continuación, sino una fábula de qué habría podido ocurrir después con el personaje. Tenemos en nuestras manos un libro de nueve relatos breves, de nueve cuentos, que mantienen un hilo en común aunque pueden leerse de modo independiente.
       Cada cuento está lleno de simbolismo y poesía que, al contrario de lo que podría pensarse o deducir, no nos alejan de la realidad si no que la revelan con mayor claridad. Xavier utiliza un estilo claro, directo, conciso casi escueto que proporciona una luminosidad narrativa al texto.
       La sintaxis de Xavier en sus textos narrativos es coherente y bella, nos lleva sin esfuerzo a representar con eficacia las acciones que discurren mientras leemos con avidez su libro. Estamos en cada lugar al que nos lleva y observamos, como en un teatro, lo que allí sucede, esto para mí es algo magistral y que cuando un autor lo consigue, ya me tiene asegurada como lectora.
       El lenguaje es culto y cuidado. Hay en él una característica que, a mi modo de ver como profesora y lectora, es importante y que en la Literatura infantil y Juvenil no se suele presentar. Me refiero a la necesidad del lector de buscar significados a hechos y palabras que aparecen para ubicarlos en el contexto de la historia y elaborar una interpretación personal.
       La obra se puede dividir en tres partes. En la primera el narrador se nos presenta y cuenta cómo rescató un cuaderno con tapas hechas de traje de astronauta y en el que hay un texto con letra de niño que reconoce inmediatamente como escrito por El Principito. En la segunda se narra el viaje del protagonista por diversos asteroides hasta llegar al final del mismo y en la tercera el piloto se encuentra precisamente con El Principito. Para conocer los detalles del viaje y la conversación del piloto con El Principito tendrán que leer el libro.
       En su viaje El Principito aprende de todos y enseña a todos, no importa si su interlocutor es una secretaria, Fú o Fá o sus seguidores, un astrónomo, una margarita tímida y feliz, una adolescente aburrida o una abrazadora etc. Pregunta a todos, se interesa por todos, contesta a todos y escucha a todos. Consigue dejar a los lectores con preguntas que nos obligan a interpelar y cuestionar la vida que llevamos y que mueve bajo nuestros pies el mundo cotidiano que creemos tener tan bien ordenado. Cuestionamos la jerarquía de lo importante que tenemos perfectamente ubicado para, simplemente, sobrevivir pero, si lo que queremos es vivir, va siendo necesario un cambio o más de uno.
       Por último y después de varias lecturas del libro, obteniendo de cada una algo valioso en la acepción importante del término os aconsejo encarecidamente su lectura y felicito a Xavier y a los editores por el acierto en la apuesta y creación de este fascinante texto literario.
       Muchas gracias por su atención
EnR-TV

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