Siempre la vida... en la voz de su autor.

20 de abril de 2016

Se veía venir

Extraída de Google
       Se venía venir, era inevitable. Nadie hizo nada, todos iban a lo suyo y sucedió. Cada cual tenía sus preocupaciones, sus intereses y las historias ajenas ya no interesaban, que cada cual solucionen sus problemas. La lucha era feroz. Los más fuertes imponían su ley, devoraban, sin piedad, a los más débiles, aquellos seres que vagaban despacio por sendas llenas de obstáculos que parecían insuperables, por las esquinas surgían fantasmas y absurdos temores que les robaban las ilusiones, les presagiaban una dura travesía llena de sinsabores.
       Entonces, los poderosos les prometían su ayuda a cambio de unos intereses abusivos que nunca podrían devolver. No les quedaba más remedio que aceptar su oferta, tenían que subsistir, avanzar hacia el horizonte aunque las expectativas fueran inciertas. Los poderosos, aquellos seres sin ningún tipo de escrúpulos, se sentían enormemente orgullosos de su proceder y su poder aumentaba sin querer reconocer que su riqueza era ruin, despreciable. 
       Y, por las calles, empezó a vagar la soledad entre los hombres, de nada servían los teléfonos móviles y otros aparatos que festejaban una comunicación plena entre todos los hombres, un acercamientos entre los países de la tierra, la distancia no existían, así proclamaban los folletos. Sin embargo, era la gran mentira de los más poderosos, en gran engaño de última generación con el que estos seres ingratos creían dominar el mundo. Y por esas calles circulaban seres perdidos, ausentes, en un mundo virtual lleno de silencios donde las palabras no lograban hacerse entender.
       La soledad recorría, satisfecha, las grandes avenidas humanas.
EnR-TV

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