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10 de marzo de 2017

La Consciencia: Un Puente entre Materia y Energía


... de Google

                 " Se nos eneseña un puente que conduce

    el mundo cotidiano de las percepciones en el tiempo
                al reino del conocimiento intemporal "
                           
Lama Anagarika Govinda



            Desde hace milenios, primero la religión hinduista y más tarde la doctrina budista (filosofía y a la vez religión de corte no teísta), han puesto todo su énfasis en hacernos ver que el Mundo es "Maya", que penetra en nuestra psique a través de nuestros sentidos haciéndonos creer que el Universo, con toda la materia que contiene, es algo sólido y definitivo, cuando en realidad no resulta ser más que una cadena de hechos ilusorios generados pon nuestra consciencia.
            La verdad, según dicho pensamiento, es que eso que llamamos realidad es algo puramente impermanente, y nosotros, los observadores de tales fenómenos, diluimos nuestro yo en ese río voluble en el que cuando lo intentamos no podemos hallarnos; no somos más que una interrelación de cosas: mi cuerpo, formado por mi tórax, piernas, brazos y dedos; mi nombre que lo etiqueta, un nombre que designa un concepto que en fondo es algo en abstracto. De modo que cuando me busco (¿Quién soy yo?), todas esas cosas forman un aglutinado que se esfuma segundo a segundo; una mera creación de nuestro cerebro; un fantasma que está detrás de todo esa experiencia, que cuando se apaga se convierte en vacío y en él la mente se encuentra con la Realidad última: lo que en verdad somos. Para los hinduistas: nuestra disgregación en un gran Océano llamado Brahma. Hasta aquí -dirán algunos- conocimientos puramente especulativos insertos en una tradición religiosa a la que podemos asignar la veracidad de una verdad revelada: una creencia asumida sin más por millones de seres humanos, y a la vez descreída por otros tantos. Como si dijéramos (poéticamente hablando): una insustancial etereidad hecha del "polvo de las estrellas"
            Sin embargo, hete aquí, que durante los primeros años del siglo XX, hace ya la friolera de más de cien años, entra en escena el revolucionario descubrimiento matemático de la constante de Planck, y a partir de él, el fenómeno fotoeléctrico de la luz probado por Albert Einstein, que demuestra que su energía es discreta y se transmite en forma de paquetes o "cuantos" de fotones. Con todo ello, unido al incipiente estudio del átomo y su estructura básica, comienza a desarrollarse a lo largo del primer tercio de dicho siglo lo que hoy conocemos como Física Cuántica. No entraremos en más prolijos detalles y sólo apuntaremos que el comportamiento de la materia a nivel sub-atómico se rige por leyes probabilísticas desde una situación en la que el observador (nuestra Consciencia) hace que ese potencial de posibles sucesos colapse en una situación concreta a nivel de los objetos grandes, aquellos que constituyen el mundo físico en el que vivimos. Por tal motivo hoy en día se sigue planteando el papel que ésta juega en la generación de los eventos en que cada unos de nosotros estamos involucrados; y lo que es mucho más importante, el hecho de que un conjunto de personas puedan inter-accionar mentalmente entre sí y crear en una dirección u otra sucesos "colapsados", a partir de la infinitud de posibilidades en que todo se encuentra al nivel de las partículas elementales. El propio Einstein murió sin poder conseguir esclarecer la causa de esas "variables ocultas" que a día de hoy, aunque parezca increíble, se muestran irreductibles.
            La situación actual de la física moderna del Siglo XXI arroja la ecuación siguiente:

MUNDO MACRO - CONSCIENCIA HUMANA - MUNDO MICRO
   (Objetos)                        (Sujeto)              (Energía subatómica)

            A riego de que nos parezca inverosímil, si eliminásemos de esta Ecuación la Consciencia (El Sujeto) no podríamos asegurar que el Universo, tal y como lo vemos tenga necesariamente que existir. Además, deberíamos hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué sentido tendría un Universo en el que no existiese ningún ser que pudiera observarlo? No sólo nosotros, sino cualquier otra u otras civilizaciones de nuestra Galaxia o de los miles de millones de galaxias de nuestro Universo conocido. Podríamos pensar que efectivamente hay una especie de incomprensible lógica que soporta todo este complejo entramado del Mundo. Antes las explicaciones venían del lado de la Filosofía y la Religión; hoy, en cambio, el relevo monolítico lo ha tomado la Ciencia en su conjunto, de la mano de los hallazgos de la Física Cuántica.
            Pero avancemos un poco más para acabar de tender ese puente del que queremos hablarles. Nos referiremos a dos conceptos claves de la física teórica: coherencia versus de-coherencia y super-posición cuántica, que a pesar de sus nombres científicos, pienso que son sencillos de comprender. Veámoslo.
            De ese Mar de partículas virtuales que los físicos llaman "Energía de Punto Cero" o "Vacío Cuántico" (Hoy ya está probada su existencia y curiosamente se aproxima conceptualmente al planteamiento hinduista-budista del vacío) surge de suyo la materia. Desde un estado probabilístico (coherencia o estado de onda) a otro fijado (de-coherencia o colapso en forma de partícula). Es decir: desde un Mundo invisible a otro visible que se materializa al ser observado por nuestra Consciencia. Por su parte, la super-posición cuántica hace referencia a todos los potenciales estados en que los posibles eventos no han sucedido aún, pero en el que cualquiera de ellos sucedería al colapsar; en ese preciso instante se hacen presencia y realidad frente a nosotros. En dicha situación cero todo es posible, porque todas las opciones están superpuestas, unas sobre las otras. Digamos que no hay aún ningún "alineamiento". La pregunta, por tanto, en la que se está trabajando con experimentos mentales es ésta: ¿Hasta que punto podemos movilizar con nuestra poder mental los sucesos materiales que acontecen en nuestro mundo?
            Desde siempre "los sanadores" (descontando a los charlatanes y otro tipo de fraudes) han tenido en todas las viejas culturas ciertos "poderes especiales" y han hecho posible dichas experiencias. Hoy se considera que se trata claramente de personas capaces de mover energías desde ese Campo Cero hacia la Materia y viceversa. Cada vez más comienza a tomar importancia, incluso demostrada, la medicina energética, yendo en aumento el empleo de nuevas técnicas como la acupuntura, el reiki, el tapping, la ayurveda, y un largo etcétera.
            Nos encontramos ya en el borde del «horizonte evolutivo» de nuestra especie, en la frontera de una gran evolución de la consciencia humana. Mientras tanto, los poderosos que controlan nuestro planeta, con el fin de sojuzgarnos, quieren abortar este naciente paradigma y mantenernos en un aparente nuevo mundo generado a partir de moldes viejos. En nuestras manos está hacer realidad con nuestra voluntad colectiva este paso del que aquí se habla. La Ciencia moderna hoy lo demuestra y la Filosofía y las culturas ancestrales ya nos lo habían anunciado antes. Tendamos ese puente y hagámoslo Verdad; pues tal puente entre Energía y Materia ya existe; siempre ha existido, pero hoy ya estamos preparados para asimilarlo y manejarlo en nuestro beneficio espiritual. El recipiente socio-cultural en el que nuestra especie sobrenada está a punto de desbordarse y vamos a entrar en otro que nos hará evolucionar de manera insospechada. Caminemos, pues, en la buena dirección: ese futuro positivo está super-puesto con muchos otros estados de posibles futuros. Elijamos la opción buena, esa que puede conducirnos hacia un Mundo mejor.



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