"Café de Cebada", poema dedicado a mi abuela materna.

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(A mi abuela Concepción)

En un nicho de la primera planta,

vives, mujer sencilla y luchadora.

Descansan tus ojos que eran aurora

de amor, inocencia y ternura santa.


Naciste donde el zorzal ríe y canta,

y la miseria campaba a deshora.

Sirvienta, aceitunera salvadora

y esposa con un nudo en la garganta.


Te oprimía la pena resignada,

te ayudaban tus ánimas benditas,

tomabas solo café de cebada.


Por la avenida de mi alma transitas,

siento la calidez de tu mirada,

a caminar con sosiego me invitas.



CAFÉ DE CEBADA(c) Antonio Portillo Casado

(Del poemario “Luz Donde la Herrumbre”)