Bella Dulcinea


Escucha a ese necesitado
corazón enamorado
que musita, desde su abismo,
tu dulce nombre, entre los musicales
ecos que las bellas ninfas entonan.

Siente, tierna flor de la mañana,
el ligero aroma de la fresca
hiedra que desde ese abismo
de sentimiento, hacia ti asciende
con fragancias elegantes.

Interpreta, divina lira,
la tenue forma
en que ese rapsoda enamorado,
sus bellos cantos azules te entona,
¡blanca amapola!

Acaricia, cálida brisa,
ese manantial de amor que hasta ti fluye
derramándose serenamente
en tiernos besos ondulados,
que mansamente te llegan.

Observa, cándida luz,
ese trémulo corazón
que en el jardín celeste pasea
con los colores del amor,
buscándote, bella Dulcinea.


Bella Dulcinea(c) Antonio Portillo Casado

(Del poemario Singladuras)