DAOS FRATERNALMENTE LA PAZ

Es difícil vivir tan de prestado,
tender la mano a mis recuerdos,
mis deseos de amar y mis temores
y que surja el poema de milagro.
Apenas sé rezar, y si pudiera
pediría volver a aquellos años,
de Credo, de uniforme y crucifijo,
de chocolate y pan en la merienda,
de domingos en misa.
Y mientras tanto en Siria,
y mientras tanto en Gaza
la muerte se acomoda en las esquinas.



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