Resumen de los días

(Foto de la red)

Ahora me suicido los días impares.
Busco un árbol o un puente alto,
y me transformo en hoja o piedra,
y me dejo llevar o caigo.

Los días pares decido ser feliz.
Busco un amor, o un hijo al que cuidar,
o un perro que me saque de paseo.
Y dejo al perro suelto
para que busque
y me encuentre un amor.
O simplemente me conformo
con la cara feliz que pone
oliendo el aire libre.

Siempre hay días impares que lo intento
con las noticias del telediario,
o busco alguna piedra que necesite mis cuidados,
o alguna discusión inútil.
Pero todos los días sobrevivo
y me acuesto, ilusionado por el día par que se avecina.

Algunos meses la cosa no va bien,
a un día impar le sigue otro igual.
Y parece que el sol se oscurece
y el aire se espesa
y que esto no se acaba.

No sé, estoy considerando
no suicidarme los días impares
ni ser feliz los pares.
Vivir todos los días monótonos, por igual,
con sus pequeñas muertes y alegrías.
Dejar que se vayan diluyendo
en el caldo de la vida,
hasta que apenas se distingan,
hasta que llegue un día
que no sea ni par ni impar,
hasta que llegue un día
y se acabó lo que se daba.

(C) Juan José Ayuso Martínez