A sus 96 añitos...mi macha querida!











Me dejaste una honda herida,
y se quiebra el corazón…
yo sé que estabas cumplida
no había otra solución.

Ocho meses han pasado
de tu partida y ya ves
en un siete de septiembre
te besé la última vez!

Yo sé que tú ya no sufres
que al fin hallaste la paz,
y aunque allí yaces dormida
yo me encuentro en soledad.

En su féretro yacía
cual princesa enamorada,
de su Virgen recibía
bendiciones, y morada!

Yo vi a un águila dorada
surcar el viento y el mar
quería llegar al cielo
sentarse con Dios y hablar.

Yo vi llorar a un polluelo
por la ausencia de su madre,
y su lágrima en el cielo…
se hizo luz, se hizo carne!