Los curas comunistas

José Lui Martín Vigil
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Don Raimundo, aragonés por los cuatro costados, vivía pobremente en estas abatidas y desheredadas tierras extre-meñas de Garciaz. Supervisaba direc-tamente sus actos de ministerio el mis-mísimo Obispo de Plasencia. Las misivas de presentación canónicas con las que llegaba a la diócesis lo tachaban de conflictivo. Que si había dado sobradas muestras de afecto a los más pobres en contraposición a los más ricos. Que si había apoyado incluso con su presencia de hombre de dios a algunas mani-festaciones de tinte liberal.
       Y sí, fue este hombre leído y tozudo quien recogió a mi madre, a mi tío José, y al Torcuato.