Alto y flaco

… de Google
portada de la novela 
La guerra del fin del mundo
de Mario Vargas Llosa

Alguien dijo de mí hace ya algunos años que era un hombre tan alto y tan flaco que parecía siempre de perfil. Lo de alto y flaco es verdad, lo soy, que mosén Raimundo Olegario García Rovira, mi padre putativo, se las traía. Me ataba y estiraba como a un reo de antaño para que creciera, y me hacía ayunar dos días mínimo de los siete de la semana; porque según él el comer más allá de lo estrictamente necesario para sub-sistir es irle cortando días a la vida. Tanto comes, tan pronto mueres, decía. Lo de parecer siempre de perfil no lo entendí nunca, cosas de literatos tiene que ser.