Carta a los Reyes Magos


Santa Cruz de la Sierra, 4 de Enero de 2019



Estimados Gaspar, Melchor y Baltasar.

         No sé si me recordaréis ya. Hace mucho que no os escribo. Lo menos cincuenta años. Os contaré un poco quién soy y qué he hecho de bueno este año, por si ayuda a que me concedáis lo que os pido. Lo malo, sobre todo, mi temperamento; ya sabéis, que tengo un pronto que no hay quien me aguante. Procuro sujetar fuerte las riendas de este caballo, para que no se me desboque, pero no siempre lo consigo. Bueno, no me entretengo más en esto que vosotros ya lo sabéis todo, que para eso sois magos, y sabios, y eternos, como el Niño Jesús.
         Bueno pues os escribo desde la cuadra en la que nací, que ahora es mi casa y está de aseada que da gusto estar en ella. Este año, como Presidente de Escritores en Red, que por esto os escribo precisamente, he intentado que todos los socios se sintieran a gusto en la Asociación. He ido más allá de lo que los estatutos me piden.
Me he involucrado, no sé si siempre hasta donde cada cual necesita, en los asuntos de todos y cada uno de ellos, mis amigos, mis hermanos de letras. He maquetado, que recuerde ahora, el libro de poemas de José Mari, el de Milagros, la revistas de verano e invierno en Internet; y en estos días, llevo ya una semana con ello, estoy con la Antología Anual en papel, así de gratis.
Nos fuimos a Bilbao a presentar la del año pasado (vaya fiasco gordo, pero gordo gordo, el que solo tuviéramos un solo asistente a la convocatoria, Salva, hoy socio en EnR, por cierto), pero qué bien nos lo pasamos: mucha poesía y ese espacio de hermandad tan necesaria en el mundo en el que vivimos.
Estuvimos presente por primera vez con caseta propia en la Primera Feria del Libro de Portugalete: ¡qué alegría, y qué poco rendimiento económico… todo fueron pérdidas!
Viajamos también a Tánger y Tetuán, ¡qué bien todos, qué diez días de turismos estupendos!, ¡qué desastre lo del Instituto Cervantes, con la ilusión que llevábamos, pese a los muchos meses de trabajo duro por parte de los organizadores, que son un cielo de personas!...
Bueno, que no me quiero poner trágico. La vida se nos impone siempre, por mucho que queramos controlarla. Nada sale nunca como se ha programado. Es verdad eso de que el hombre propone y Dios dispone. Así que me siento satisfecho, pese a todos los reveses de este año, que han sido muchos, demasiados quizás.
Y lo más importante, que con tanto recuerdo, se me olvidaba. Este año, en febrero cumplo los cuatro años de Presidente, y toca cambiar el cargo, que ha de hacerse, según estatutos por mitad cada dos años.
Ya sabéis que estoy un poco cansado y que necesito centrarme en otros asuntos, vosotros sabéis, así que ésta es mi petición:
¡Porfa, traedme para Escritores en Red un Presidente que consiga lo que yo, un hombre de pueblo, no conseguiré jamás, hacer de la Asociación algo realmente trascendente, algo que perdure en el tiempo - desde luego no sé lo que pido -, algo más allá de la importancia de esta hermandad entre escritores por la que yo he peleado con todas mis fuerzas! Si recordamos la historia de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, por ejemplo, Escritores en Red necesita un Echegaray, o un Benlliure...
Sé que es mucho pedir, pero por pedir que no quede.


Por cierto, me llamo Santiago Solano