Vengo a tí.


Vengo a tus brazos,
a saborear tu melodía,
a escuchar tus gritos,
a encontrarme una posada.
Vengo a ti pese a tu furia,
indomable, blanca azulada,
vengo como de costumbre
a liberar ante tu excelencia
los pesares de mi alma enjaulada,
por ser el mar de mis amores
y el recipiente de mi desgracia,
porque en tu orilla, mar mío,
vacío mis penas y vuelvo a la infancia.

©Anas Fathouni.